Olvido Hormigos y el 'sexting'

Lo que está claro es que a Olvido Hormigos, la concejala socialista de Los Yébenes, le gusta el 'sexting', ese juego sexual que está tan de moda. Normal. Es un esparcimiento muy popular. Enviar fotos o videos eróticos propios por sms o whatsapp tiene mucho morbo. Tanto morbo como peligro, por otra parte. Porque, en cuanto las fotos o los videos eróticos salen de tu móvil o de tu correo electrónico, ya no sabes qué pueden hacer con ellos. Y aunque luego digas que eran algo privado o que se ha violado tu intimidad e, incluso, que los jueces terminen castigando a quién los haya hecho público será insuficiente, porque el asunto ya se habrá disparado y en la red es algo imposible de sujetar.

Y eso es lo que le ha pasado a la señora Hormigos. Con el agravante de que doña Olvido es concejala y eso lleva implícito la condición de ejemplaridad.
No voy a entrar en sus relaciones íntimas ni me importan. Sólo diré que, si una cosa parecida le pasa a un ciudadano cualquiera -siendo grave- no tiene la importancia que debe tener si afecta a un representante de esos mismos ciudadanos, ya que la acción no es nada edificante y, mucho menos, ejemplar. No lo es en ninguna parte. Y, como no es edificante ni ejemplar, la señora concejala debería dimitir pese al derrumbe de valores morales que hay en España. Mala suerte para la concejala socialista.

Pero, además, la señora Olvido Hormigos debería dimitir porque mintió. Y mintió por partida doble. Y eso, políticamente, ya es inaceptable.

Mintió cuando dijo que el video de la masturbación era para su marido y resultó que el video no era para su marido. Era para un amigo íntimo con el que mantenía una relación intimísima. Y una concejala no debería mentir.

Y mintió, otra vez, cuando dijo que quien había lanzado a las redes sociales su video era el Alcalde de Los Yébenes por motivos políticos. Porque resulta que no había sido el Alcalde del pueblo sino, al parecer, su amigo íntimo con el que hacía “guarreridas españolas” que diría Chiquito de la Calzada. E, insisto, una concejala, aunque sea socialista, no debería mentir.    

Y como ha mentido debe dimitir. Todo lo demás que se diga o haga es falsa progresía y absurdo perdón de género. La señora Hormigos arriesgó y perdió.

Y no pasa nada porque dimita. Estoy convencido de que, enseguida, la contratarán en ‘Sálvame’. En ese programa todo vale y sus colaboradores llevan varios días defendiéndola con su habitual demagogia.

Ah, se me olvidaba. Espero que el video erótico no se lo hiciera la señora Hormigos con el móvil que el Ayuntamiento suele dar a los concejales porque entonces ya sería la pera limonera. Por mucho menos que eso dimiten ministros en el Reino Unido.

La Avispa.

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