Megaupload

Las autoridades americanas han cerrado Megaupload. A las bravas. Acusándola de un presunto delito contra la propiedad intelectual.

Megaupload es el mayor servicio mundial de alojamiento de archivos en internet. De hecho, prestaba servicio a más de 150 millones de usuarios. Y, por mucho que me intenten contar milongas, es un ataque directo a la libertad, a la intimidad y a la inviolabilidad de las comunicaciones de los ciudadanos. Y lo más grave es que los americanos han abierto la veda. Ahora se animarán otros.

La propiedad intelectual es un derecho a proteger. Cierto. Y lo digo, además, como autor. Pero el problema es que para proteger esa propiedad se están conculcando derechos, al menos, tan importantes o más. Y hablo, por ejemplo, de la libertad. Si los autores no hemos sabido o no hemos querido evolucionar al mismo tiempo que la técnica es nuestro problema. Si no hemos sabido transmitir a las autoridades la necesidad de que se regulase su protección con imaginación es nuestro problema. Lo demás, es dar pábulo a los poderes para que usen la fuerza y razones para controlarlo todo. Y, desgraciadamente, no hay mayor deseo en los poderes públicos que el de controlarlo todo.

Si queremos ser libres, los problemas entre propiedad intelectual y los derechos a la libertad de expresión y a la intimidad de los ciudadanos deberían resolverse a favor de estos últimos derechos. A la libertad, incluso, hay que permitirle que abuse.

Pero hay más, ¿qué creen que van a lograr cerrando Megaupload? Nada.

No se le pueden poner puertas al campo.