¿Qué ha sido de Mercedes Milá?

Con una trayectoria envidiable que muchos periodistas quisieran tener aunque fuera a la mitad, Mercedes Milá se está convirtiendo en una caricatura de sí misma. Resulta incomprensible que por mantener la popularidad televisiva –y supongo que pingües ingresos- se esté prostituyendo, por supuesto en sentido metafórico, de la manera que lo hace.

Incluso cuando decidió dar el paso de presentar la primera edición de Gran Hermano muchos entendimos que estaba en su derecho de hacerlo. Aunque algunos la criticaron, ya por aquel entonces yo mismo en otra tribuna la defendí ciegamente.
Pero ahora no.

La que en las últimas temporadas hemos visto en Telecinco no es propio de Mercedes Milá. Por eso sostengo que no es ella, que es un ser artificial. La robótica está haciendo verdaderos milagros y avanza que es una barbaridad, y yo estoy convencido de que la que aparece en la “cadena amiga” no es Mercedes Milá sino un doble robótico fabricado en Japón. Ocurre que, por mucho que lo hayan hecho los japoneses, también tiene fallos y, como cualquier artilugio de esa índole, se queda “colgado”, se le cruzan los cables o es víctima de algún virus informático. Esta es la única razón que explica el comportamiento que tiene la supuesta Mercedes Milá en el programa. Solo un robot con problemas de software puede dejar que le toquen las tetas, enseñar el culo, decir palabras soeces y comportarse, en definitiva, como una mal educada. Esa no es la Mercedes Milá que tiene un Premio Ondas, ni la periodista de “Dos por Dos”, “Buenas Noches” , “Más que palabras” o “Queremos saber”.  No. No lo es.

Si fuera ella se avergonzaría y, lejos de hacerlo, cada día da un paso más en una huida hacia delante que solo ella, o sus programadores, entienden. Así que apostaría que la verdadera Milá está secuestrada o retirada en el Caribe y ha prestado su imagen para Gran Hermano. Si es así no debe ver el programa porque también se avergonzaría de lo que hace su doble robótica.

Pinocchio - Estrella Digital

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