La TV pública gana las elecciones

Las televisiones públicas arrasaron en la cobertura electoral y las autonómicas dominaron en sus territorios. La cobertura de las públicas barrió al intento de Antena 3 de mantenerse como referencia informativa. La elección de los televidentes ahonda la polarización de la audiencia hacia las cadenas públicas para la información y las privadas para el entretenimiento. Una tendencia en alza mes a mes con la diferencia de audiencia entre los telediarios de TVE y las privadas, superadas también por muchos informativos autonómicos.

La 1 concentró la mayoría de la audiencia con 2,33 millones de espectadores en su especial electoral y una cuota del 14,4%. Antena 3 quedó muy lejos con un 6,5% y un millón de espectadores. Pero las grandes triunfadoras fueron las autonómicas, dominantes en casi todos sus territorios sobre las cadenas nacionales.

TV3 con una cuota del 25,2% y 598.000 espectadores volvió a mostrar su fortaleza informativa en sus dos cadenas. La vasca ETB superó el 29% con sus emisiones en dos lenguas y 225.000 televidentes en ETB-2, su canal en castellano. Canal Sur llegó a 365.000 espectadores y un 13,9% de audiencia mientras la TVG alcanzó el 27,7%, con 255.000 espectadores.

En el resto de las autonómicas destacó el empuje de la asturiana TPA, que rozó el 25% con 66.000 espectadores, y la Televisión Canaria con un 22,8% y 162.000 televidentes. Sólo Telemadrid y Canal 9 pincharon entre las grandes con audiencias del 11,4 y el 11%. Las dos vuelven a mostrar sus debilidades y la erosión de credibilidad de los últimos años.

En la TDT, Intereconomía se sumó a la marea azul con un 2,5% de cuota, el mismo resultado que suele alcanzar su tertulia El gato al agua, lo que indica una audiencia fiel, muy identificada ideológicamente. El especial de Veo TV logró un 1% de audiencia, por debajo de su tertulia política La vuelta al mundo, que en abril  ha llegado a alcanzar un 1,5%.

Los datos de telediarios e informativos especiales indican que a pesar de la polarización ideológica de muchas cadenas, la audiencia confía en el servicio público para la información. Si la diferencia sigue aumentando como los últimos meses las privadas deberán replantear sus informativos y definir si apuestan por la información o se dedican sólo al sensacionalismo que llena tantos minutos de telediario. Una fórmula que sigue sin convencer a los ciudadanos.

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