Reiniciar el debate

Leer los detalles del encorsetado y atado y bien atado debate entre Rubalcaba y Rajoy es un insulto a la democracia y a los ciudadanos. Por eso no extraña que la respuesta en las redes sociales sea contundente. Temas, tiempos, posición de los candidatos y la cámaras, movimientos y, sobre todo, sin público, la triste imagen de la lejanía entre políticos y  ciudadanía. PP y PSOE no aceptaron el debate abierto en internet y plantean un debate con mordaza entre dos candidatos perdedores entre los que elegirá sin pasión ni confianza una ciudadanía cada vez más indignada, como ha vuelto a demostrar el último sondeo del CIS.

#Reiniciaeldebate es la respuesta a la pantomima de R&R. Los tuiteros lo tienen claro: es una burla a la democracia. Algunos partidos como Proyecto Equo y UPyD suman su denuncia del bipartidismo de un debate cuyos prolegómenos han caído en la desfachatez de que TVE, la televisión pública, muestre durante todo el día en su programación una promo con las caras de sólo dos candidatos. La Junta Electoral estará de acuerdo, pero sus credenciales democráticas son mínimas.

La indignación y la protesta en las redes sociales contra la exclusión de otros candidatos y la estrechez del intercambio de monólogos de esta noche contrasta con la cobertura en los medios, donde el bombardeo de pseudoinformación sobre el cara a cara abruma.

Columnistas y editoriales opinan que el debate no influirá mucho en un voto ya decidido por la crisis. La premura del debate acortará todavía más una campaña repetitiva y cansina. Entonces, ¿a qué tanta propaganda?

Letras y letras que no convencen a nadie. Un marasmo de palabrería sobre la hora y media que resumirá la campaña electoral. Con un candidato a no decir mucho y el otro a desdecirse del gobierno del que ha sido vicepresidente.

Cuando los ciudadanos piden otra política, el cepo del bipartidismo se cierra como nunca en un monólogo a dos micrófonos de políticos en los que pocos confían. Hace falta reiniciar el debate y la política. Pero también a los medios entregados al periodismo de declaraciones y a un bipartidismo cada vez más cuestionado.


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