Juan B. Berga

Voi non sapete

Voi non sapete

Entre los que cantan y quienes no recuerdan, nos queda el fuego amigo y el maniobrerismo político. Los candidatos y candidatas a ser denunciados o denunciadas y los que buscan la salvación, a toda costa, se observan en un silencio que suena a cuchillos.

Quédense con la etiqueta: “el beneficio del delator”. El Juez Velasco, antiguo director general de Justicia en Valencia, instructor de todas las dudas que le llegan a la UCO y autor de un libro reciente que presentó, solo casualidad, ayer, día de uno de sus más famosos autos, ha puesto de moda la expresión.

El primero que parece haberse apuntado es Granados, algo cansado de que nadie le saque del trullo al que le llevo su desmedida ambición. OHL ha sido la primera pagana pero no descarten que los apuntes manuales llenos de arabescos e incomprensibles signos, acaben siendo descifrados por buen número de chivatos, ansiosos de beneficios.

Aquel “vosotros no sabéis” (voi non sapete) que nos contara en una ocasión Camillieri se va a convertir en un peregrinaje ante el juez. Ni formaciones políticas, ni medios de comunicación, ni tramabuses: son los delatores los nuevos protagonistas.

Hay quien debe vivir de publicitar lo que ya sabemos, subirse a un autobús a contar a la gente de la prensa lo que ellos mismos han escrito. . Cualquier impacto publicitario ha de responder a dos criterios: ser coherente con el marco de pensamiento de quien recepciona y coincidir con la agenda política.

Lejos tanto de lo que se sabe como de la agenda, el tramabús acaba siendo un chiste a deshora. Hay algo de justicia poética en el hecho de que no sea Inda el primer periodista “entramado” sino un accionista de La sexta.

El número de cantantes potenciales es, prácticamente, el mismo que el de desmemoriados y desmemoriadas que no recuerdan conocer a colaboradores venales o algunas de sus prácticas.

Entre unas y otras estrellas del panorama mediático no faltan los que acumulan viejas venganzas pendientes o destilan ambiciones futuras. Esos y esas que filtran, informan, sugieren, dan pistas y te pasan por la pena del telediario en un pispás. Crece el fuego amigo que amenaza con vaciar restaurantes, cerrar guasap o sumir en silencio las conversaciones en cualquier palacio.

En el tan vergonzoso como tedioso e inacabable asunto de la corrupción institucional pero también empresarial, la mejor expresión del casino en el que se convirtió la burbuja, florecen una notable cantidad de personajes de reparto siempre dispuestos a obtener réditos de la memoria del saqueo.

Es bastante sorprendente que ninguna fuerza de oposición de las ahora existentes puedan rentabilizar nada o decir yo ya lo dije, en este par de días que han conmovido a Madrid. Porque no estaban o porque no detectaron nada de nada.

La agenda judicial parece inacabable, los años del abuso se nos harán eternos. Los cantantes, los que ignoran y el fuego amigo nos ofrecerán, sin duda, un nuevo frente de comentarios.

Al igual que los que cantan en Cataluña, a cuenta del tres por ciento, están desvelando a algunos de los protagonistas, los delatores nos pondrán, sin duda ante el espejo de una dinámica empresarial no muy competitiva pero si amiga de favores.

Entre los que cantan y quienes no recuerdan, junto al fuego amigo, seremos testigos de innumerables maniobras políticas. Es más sencillo pedir una imposible moción de censura o gritar regeneración en los balcones que generar alternativas políticas que hagan imposible el pasado interminable.

No se vayan, el circo no ha terminado.