Jaime Cedrún

Vientres de alquiler, deseos y derechos

Vientres de alquiler, deseos y derechos

Hace pocos meses se impuso sobre la agenda de la actualidad el debate sobre el tema popularmente conocido como “vientres de alquiler”, intensificado con la Propuesta de Ley de Gestación Subrogada, registrada por Ciudadanos en el Congreso de los Diputados. Sobre este polémico asunto,  el 11 Congreso de CCOO de Madrid aprobó una resolución al respecto y recientemente CCOO también se opuso como integrante del Espacio Feminista Madrid 8 de Marzo. 

Para abordar este debate es conveniente precisar algunos aspectos. La maternidad o la paternidad no son un derecho. Tenemos derecho a la sanidad, a la enseñanza; tenemos derecho a una vivienda digna y a vivir con dignidad. Pero tener descendencia no es un derecho, es simplemente un deseo, más allá de una obligación bíblica. En el sistema capitalista imperante los deseos se suelen alcanzar con dinero, sin embargo, los derechos hay que pelearlos, conquistarlos y defenderlos.

Las clases adineradas suelen alcanzar sus deseos a golpe de billetera. Deseos que en no pocas ocasiones colisionan con los derechos de las personas más desfavorecidas. En este mundo injusto siempre habrá quien esté dispuesto a pagar por tener, por comprar, un bebé y no es difícil encontrar a personas dispuestas a hacer cualquier cosa por obtener algún ingreso.

Las Comisiones Obreras somos un sindicato de clase que pelea por defender a las personas más desfavorecidas, en este caso aquellas mujeres pobres, que son las gestantes. Son muchos los lugares en los que los derechos de las mujeres son extremadamente ninguneados. Son infinidad las mujeres, tantas veces encabezando familias monoparentales, que sobreviven en la miseria y que son capaces de cualquier cosa por sacar a delante a sus hijos e hijas, poniendo incluso su salud en peligro.

En el polo opuesto se encuentra el mundo de la opulencia, engrosado por hombres de clases altas que, encaprichados por propagar sus genes, se creen con el inmoral derecho de pagar a una mujer para que geste un bebé que luego le será arrebatado.

Así, legalizar este tipo de gestación implicaría legalizar el negocio de compra-venta de bebés a costa de la explotación de la capacidad reproductiva de las mujeres. ¿Dónde queda entonces el derecho a la dignidad y a la integridad física y moral de las mujeres?, ¿eliminado por el deseo a ser padre o madre?

El argumentario de los lobbies favorables a los vientres de alquiler quiere hacer creer que las madres actúan por altruismo y con libertad absoluta de decisión; pero en CCOO sabemos muy bien que la pobreza tiene rostro de mujer y persisten las grandes brechas de género. Sabemos que la venta de la capacidad reproductiva puede ser, simplemente, cuestión de supervivencia. Y la libertad es un bien que les está negado a las personas que viven en la minería y en la necesidad extrema.

En su carácter sociopolítico, las Comisiones Obreras somos un sindicato feminista y como tal denunciamos que se abra la puerta a una nueva forma de explotación del cuerpo de las mujeres y la vulneración de sus derechos reproductivos. Hablamos, por tanto, de una vulneración del principio de igualdad entre hombres y mujeres, pilar fundamental de nuestra democracia y hablamos también de tratar a los bebés como una mercancía.

Hay que saber, además, que desde que se inicia el proceso, las madres gestantes renuncian a la patria potestad de sus hijos e hijas en lo que me atrevería a calificar de encumbramiento del neopatriarcado. No podemos olvidar situaciones que suceden en lugares como Ucrania, país al que acuden la mayoría de parejas europeas, dado lo barato del proceso.

Tal como denunciamos a través del Espacio Feminista Madrid 8 de Marzo, en Ucrania, si la familia receptora decide que el niño o la niña no se ajusta a sus necesidades y lo rechaza, irá a parar a un orfanato estatal. Aunque esta circunstancia no sea la habitual es de todo punto repugnante. Un bebé se convierte en un producto bajo unas condiciones firmadas por contrato y se ha pagado por él. Si se recibe uno “defectuoso” se tiene la opción legal de rechazarlo y solicitar la devolución del dinero.

En este escenario, la resolución mencionada, aprobada por el 11 Congreso de CCOO de Madrid, recuerda que hay otras maneras de ejercer la maternidad o la paternidad. Existen en el mundo millones de niños y niñas sin familia, sin hogar, sin recursos, viviendo en situaciones de extrema pobreza y explotación. Quizá la solución sea facilitar y fomentar la legislación sobre adopción.

Solventemos todos los derechos vulnerados en el mundo y a partir de entonces comencemos a debatir sobre los deseos de las clases más pudientes. Y siempre nos opondremos a la mercantilización de la vida y de los derechos humanos.