Jaime Cedrún

En Madrid, CCOO se mueve

En Madrid, CCOO se mueve
 

En Madrid, sin duda, las Comisiones Obreras estamos a la ofensiva en defensa de las personas más desfavorecidas; de quienes huyen de guerras y totalitarismo; de las víctimas del terrorismo machista; de procesados por defender el derecho a la huelga; estamos contra esa desigualdad tan relacionada con la corrupción…

El 17 de junio, con un calor inmisericorde fuimos decenas de miles de personas. CCOO, junto a más de un centenar de organizaciones, seguimos exigiendo en la calle los derechos de quienes tienen que huir de las bombas y refugiarse en esta Europa cada día más insolidaria.

Con la llegada del buen tiempo. el Mediterráneo ya ha vuelto a convertirse en cementerio de personas que huyen. Volveremos a atragantarnos viendo fotografías de cadáveres de niños en playas. Nos indignaremos con alambradas inexpugnables, con inhumanos campos de refugiados a las puertas de esta Europa sin vergüenza.

El carácter solidario e internacionalista de las Comisiones Obreras nos han llevado a estar en permanente estado de movilización en las calles y en los foros internacionales de los que participamos, instando al Gobierno a cumplir con los compromisos de acogida acordados con la Unión Europea. Este compromiso pasaba por acoger a 17.000 refugiados pero, a día de hoy, solo se ha hecho en poco más de 1.200 casos. Es decir, ni siquiera el 7 por ciento de lo comprometido.

Ayer, en la calle, diversas organizaciones demostramos estar de acuerdo en que basta de excusas y en que queremos acoger ya, en que queremos una Europa acogedora y no una Europa fortaleza. Planteamos algo tan sencillo y humano como que se respete el derecho a la vida y al refugio.

El movimiento se demuestra andando, ayer por el refugio y el 19 de junio, frente al Ayuntamiento de la capital, a las 12 de la mañana, como en otras ciudades de España, para exigir el final del terrorismo machista aumentando partidas presupuestarias para igualdad de género. Los Presupuestos Generales de 2017 mantienen los recortes presupuestarios en políticas de igualdad acumulados en los años de la crisis. Partidas que se han visto reducidas en un 37 por ciento desde que gobierna el Partido Popular, y un 41,2 por ciento desde 2010. Además, tampoco se contemplan mejoras presupuestarias para hacer frente a la lucha contra las violencias machistas, que se mantienen un 9 por ciento por debajo de lo asignado en 2011 y un 10,8 por ciento menos que en 2010.

Los recortes se suceden cuando ya hemos salido de la recesión. Así pues, son esos recortes los que alientan que la inmensa mayoría de la población sigan padeciendo una situación de crisis. La Comunidad de Madrid se encuentra a la cabeza de la riqueza del país, sin embargo, somos una comunidad campeona en desequilibrios y desigualdad gracias a las políticas acometidas por el PP. Esperanza Aguirre, llegó a la presidencia tras el “tamayazo” y, de aquellos barros, estos lodos.

La corrupción lo desborda todo en Madrid. Un presidente en la cárcel, un vicepresidente que acaba de salir bajo fianza, la propia Aguirre retirada de la vida política acosada por Gürtel, Púnica, Lezo… La ecuación es evidente: desigualdad más pobreza es igual a corrupción. Pero no vamos a consentirlo. El próximo 24 de junio estaremos en la calle clamando contra la corrupción y, si a la vuelta del verano, no se observan cambios en las decisiones políticas de la región, la movilización estará servida.

A la lucha contra los recortes hay que sumar la pelea contra la criminalización del derecho de huelga que estamos realizando codo a codo con UGT. Estamos en cuerpo y alma con los compañeros José Manuel Nogales y Rubén Ranz, “los dos de la Lealtad” que serán juzgados el próximo 21 de junio.

A Nogales y Rubén les piden siete años de cárcel por participar en un piquete durante la huelga general del 29 de marzo de 2012 en una cafetería cercana al Hotel Ritz. El día 20 les acompañaremos en un acto en Getafe y el 21, a las 8 de la mañana, les arroparemos en manifestación hasta la puerta de los juzgados. A día de hoy, ningún sindicalista de la Comunidad de Madrid ha terminado en la cárcel, pero hay que ir más allá y derogar los artículos 315.3 y 172 del Código Penal.

Es la hora de reconquistar y defender derechos. Es, haciendo bueno el nombre de esta columna, la hora de la ofensiva.