Jaime Cedrún

La desigualdad no es un accidente

La desigualdad no es un accidente

Vivimos días convulsos y de vértigo como consecuencia de la crisis de estado con epicentro en Cataluña, pero hay otros asuntos. Me refiero a aquello que afecta a la inmensa mayoría, a los problemas de la clase trabajadora, a las circunstancias de quienes padecen paro o se encuentran al borde de la exclusión, al grito invisibilizado de los más desfavorecidos. Es voluntad de las Comisiones Obreras dar luz a quienes se relega en la oscuridad y cambiar las cosas desde la raíz, radicalmente. Para ello es imprescindible el conocimiento, el estudio, la formación.

Por ello, un año más hemos iniciado el curso con la ya tradicional Escuela Sindical de CCOO de Madrid, este año bajo el eslogan “CCOO se mueve”. En esta ocasión, además, la primera intervención pública de calado de Unai Sordo, recién elegido secretario general confederal de CCOO ha tenido lugar en este marco del sindicalismo de clase madrileño. Unai Sordo ha generado ilusión de futuro con un magnífico discurso plenamente pegado a la realidad y a las nuevas realidades.

Los pasados jueves y viernes hemos aprendido, pensado y debatido sobre los retos para los nuevos mandatos que se inician, los nuevos marcos laborales surgidos ante las nuevas realidades económicas, así como una revisión de la Ley de Igualdad. Además, nos han acompañado diputados nacionales de todos los partidos políticos con representatividad en la Comunidad de Madrid, que han debatido y realizado propuestas sobre la regeneración política como base de la regeneración económica. Además, conocimos ejemplos de primera mano de quienes han sufrido en sus carnes la corrupción madrileña en el Canal de Isabel II, en Telemadrid, en la sanidad y en la enseñanza.

En el inicio de este curso aseguré que, con esa voluntad de cambiar las cosas, la clase trabajadora se tiene que movilizar ante la no negociación salarial y por la negociación colectiva, contra esa precariedad y paro cronificados, la rotación, los salarios de misera…, contra una desigualdad que, sin caer en patrones del pasado, tiene puntos de coincidencia con la desvertebración que hace cien años llevó a Rusia a la revolución.

De este asunto, la lucha contra la desigualdad, hizo Unai Sordo la gran prioridad del sindicato como conclusión del debate común. En esta línea, reveló la sorpresa que produce escuchar al Gobierno presumir de que España sea el país con mayor temporalidad de Europa junto con Polonia. Esta loa a la temporalidad implica un modelo del crecimiento del empleo profundamente peligroso.

Por ello, la desigualdad de la que nos ha hablado Unai Sordo no es un accidente, es el resultado de un puzle en el que el Gobierno intenta encajar todas las piezas: ganar competitividad con la rebaja de los salarios y con reformas estructurales que pretenden acabar con la negociación colectiva.

Frente a ese ataque el sindicalismo de clase, con CCOO en la cabeza dará la respuesta correspondiente. Pero además, como destacó Unai Sordo, hace falta una mayoría política. Pero tenemos desde el sindicalismo de clase importantes retos como el que supone la desintegración de la empresa tradicional. La gran empresa tradicional ya no es la forma empresarial habitual. Ahora vivimos en el imperio de la subcontratación en red. Siguiendo a Unai Sordo, sólo hay una clase trabajadora y una lucha de clases, pero la clase es terriblemente diversa y esa extremada diversidad exige multitud de respuestas.

Esta situación nos puede generar problemas, pero también nuevas oportunidades, por ejemplo, la sociedad se une en torno a la defensa de los servicios públicos y ahí tiene que estar el sindicato como en Madrid lleva años estando en la mareas, fundamentalmente por la sanidad y enseñanzas públicas.

Por lo tanto, para CCOO, y así lo expone nuestro nuevo secretario general confederal, la lucha contra la desigualdad es la clave para lo que hay que derogar las reformas laborales y construir un nuevo modelo productivo, porque el modelo anterior a 2010 tampoco sirve ahora. Hay que ir modelando alternativas en común, pero está claro que tenemos que hacer frente a escenarios perversos como la contratación temporal, el despido fácil y la rotación en puestos de trabajo porque este sistema fragmenta a nuestra gente y el nuevo modelo tiene que evitar a toda costa la fragmentación de la clase trabajadora.

Ese nuevo modelo requiere de un sistema de pensiones consolidado porque un sistema de pensiones es el elemento central de la cohesión del país, mucho más importante que las banderas, como ha proclamado Unai Sordo. El derecho a la pensión no está en peligro, el problema es la cuantía de esas pensiones y ese es un debate político. La movilización para su defensa está en marcha, en Madrid los días 8 y 9 de octubre.

Otro elemento vertebrador de ese modelo que hay que crear se debe basar en las rentas mínimas. Hay que abrir en canal el sistema de rentas mínimas y acabar con el estigma de que la renta garantizada desincentiva el empleo, porque la realidad demuestra lo contrario.

La clase trabajadora, por muy diversa que sea, tiene una herramienta para defender sus derechos: el sindicalismo de clase, las Comisiones Obreras que mira al futuro con renovado vigor después del 11 Congreso, apostando por la proactividad sindical, por la proximidad, por dar respuestas en lo macro y lo micro, por la cualificación y la formación; mirando cara a cara a las nuevas realidades con una organización fuerte y cohesionada capaz de impulsar la necesaria ofensiva.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO de Madrid