¡Al refugio!

¡Al refugio!

Cuando caen bombas se recomienda buscar refugio subterráneo, para lo que históricamente ha sido muy útil el Metro y sótanos de todo tipo; y entre bombardeos, si tu vida peligra, conviene desplazarse de ubicación.

Se ha celebrado el 20 de junio el Día Mundial del Refugiado, buena idea esto de dedicar una jornada a una causa, con la única pega que se sobrecarga ese día de contenidos, hasta el año siguiente.

Aquí ya fuera de fecha un acercamiento a los refugiados, fenómeno frecuente en la historia de la Humanidad.

Dejo aparte métodos efectistas de llamar la atención porque no está demostrada su utilidad en materia de comunicación (ahogados, moscas y niños desnutridos, el refugiado medio se parece más a nosotros que la imagen tópica del Domund). Los cálculos por minuto o por segundo impresionan pero ni informan ni se retienen.

En cualquier caso, tanto el interés como la memoria son limitados, por lo que propongo una reducción del tema a algunos elementos fundamentales, en algunos casos reducción al absurdo.

Inmigrantes / Desplazados / Refugiados

La inmigración se mueve tradicionalmente por motivos económicos, que la crisis ha rebajado y que la recuperación económica es previsible que reactive.

Otra cosa distinta, aunque aparezca mezclada con mejor o peor voluntad, son los desplazados forzados por cuestiones políticas y conflictos, que solemos denominar refugiados, aunque no lo estén.

ACNUR, agencia de Naciones Unidas, calcula en 65 millones los desplazados en todo el mundo -el doble que en 1997-, la mayor parte internos, dentro de su país (40 millones). Por economía de esfuerzos retengamos los que han cruzado fronteras: 17 millones, a éstos se refiere el resto de la columna, más otros 5,3 millones de refugiados palestinos en países cercanos, pero éste es otro problema enquistado desde hace medio siglo, al menos.

La mitad de los refugiados son menores de edad, es decir, se huye de la violencia para que tus hijos tengan un futuro.

La mitad de los refugiados viven en alojamientos individuales, no en los grandes campos de acogida que tanto atraen a los medios fotográficos, las catástrofes humanitarias son muy fotogénicas.

De dónde vienen y adónde van

La mayor crisis de refugiados por número la provoca Siria, 5,5 millones de nacionales huidos sobre todo a Turquía, Líbano y Jordania.

La cercanía es proporcional al interés. Hay otras grandes crisis de refugiados que nos quedan más lejos.

Afganistán sigue siendo un problema de seguridad y de desplazamiento de nacionales (2,5 millones) sobre todo hacia Pakistán e Irán, lo que demuestra el fracaso de lo que allí se ha intentado desde comienzos de siglo, incluida la operación ISAF de la OTAN en la que España participó con presencia militar y en menor medida civil.

Sudán del Sur es el tercer gran foco de emisión de refugiados (1,4 millones), que se desplazan hacia Uganda y Etiopía.

Por su parte Somalia emite refugiados hacia Kenia, aunque bien es cierto que el problema de la piratería ha desaparecido, a pesar de que continúa una variada presencia militar en las aguas del cuerno de África, con objetivos por tanto diferentes a la suerte de los somalíes y de los piratas.

Conclusión: los países más afectados por la llegada de refugiados son sus vecinos, por lo que conviene que le vaya bien a los países con los que compartimos frontera (incluida marítima).

España

Nuestro país no tiene tradición de asilo... ni voluntad política, los extranjeros acogidos con bastante éxito en los últimos años han sido inmigrantes económicos.

Resulta que la Unión Europea se comprometió en 2015 a reubicar refugiados y nos tocaron 15.000, de los que apenas ha llegado el 10%.

Según cifras de ACNUR en España hay 12.000 refugiados reconocidos y 20.000 solicitantes de asilo (casos pendientes).

Hay que reconocer su esfuerzo a un par de socios europeos. 181.000 personas llegaron en 2016 a Italia a través del Mediterráneo, mientras que la presión en Grecia ha bajado tras el acuerdo de la UE con Turquía, que retiene a los desplazados en ese país y les impide de hecho solicitar asilo en la UE. Alemania ha recibido sólo en 2016 más de 700.000 solicitudes de asilo, Italia más de 100.000.

Seguridad

La falta de seguridad en origen es la que provoca el desplazamiento de personas, mientras que en tránsito y destino es un problema principalmente humanitario.

La visión euro-española es la contraria, un problema de seguridad en nuestro suelo y humanitario en origen.

La principal respuesta al asunto es con inadecuados medios militares: la Unión Europea tiene en marcha una operación militar en el Mediterráneo -que España comandará en breve- con grandes buques de guerra que persiguen teóricamente las grandes mafias que se aprovechan del contrabando de personas, sin resultados en este aspecto conocidos, la realidad es que se dedican a rescatar personas a la deriva.

Los medios militares son muy caros. En Afganistán la proporción entre gasto en despliegue militar y ayuda civil fue de diez a uno.

En Oriente Próximo y Medio, las intervenciones militares occidentales y orientales, con alguna contribución local, han provocado en los últimos tres lustros la desestabilización de países, la proliferación del terrorismo internacional y las grandes crisis humanitarias que vivimos.

Refugiantes

El refugio es un objetivo que no han encontrado millones de personas desplazadas, por lo que habría que hablar de refugiantes, más que de refugiados. La mayor parte de los desplazados no ha podido siquiera presentar los papeles para solicitar asilo.

Conceder refugio no es un acto de buenismo, es una obligación legal. Queda recogido como derecho humano fundamental en el artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y desarrollado en la Convención de Ginebra de 1951 y su Protocolo de Nueva York de 1967. El Estado español lo reconoce en su Constitución y lo regula a través de su Ley de Asilo, y está incluido en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea de 2007.

No todo es negativo: buena parte de los refugiados y desplazados tienden a volver a su casa cuando se tranquiliza (medio millón en 2016); la situación en Colombia, gran escenario de desplazados internos, solo puede ir a mejor con el proceso de paz en marcha; y Europa tendrá que reaccionar con más contundencia ante la presión pública creciente y en línea con el mayor compromiso internacional que pretende y escribe en sus documentos.