Borja Gutiérrez

El dúo sacapuntas

El dúo sacapuntas

Dijo el escritor Ernesto Mallo en una ocasión que existen dos clases de cobardes: los que huyen para atrás y los que huyen para adelante. En la política catalana de nuestros días, se confunden estas dos tipologías: hay quienes, cuando se sientan delante de un juez, cobardean en tablas para no acabar inhabilitados como Mas u Homs y le echan la culpa de montar un referéndum ilegal a unos “voluntarios” que colocaron, nadie sabe bajo qué orden, unas urnas de cartón un 9-N.

Y hay quienes también han decidido practicar la cobardía del 'patapum pa'arriba', esa que tantos momentos de “gloria” futbolística nos regaló el entrenador Javier Clemente, el maestro indiscutible de una táctica que nunca permitió a la selección española de fútbol pasar más allá de cuartos en un Mundial. Entre estos últimos se encuentran los del gobierno quasimodo del dúo sacapuntas Puigdemont y Junqueras, que esta semana se hicieron una foto junto a más de cien altos cargos del Govern, todos muy bien remunerados, para protagonizar la puesta en escena del “compromís pel referèndum”.

O lo es que lo mismo, su intención de convocar otro referéndum, igual de ilegal que el anterior. Y todo esto sucede después de que durante los días de Semana Santa, lo que queda de Convergencia y ERC protagonizaran un auténtico escándalo tras la filtración por parte de “alguien” de una grabación de un dirigente convergente en una reunión con militantes, en la que nos venía a decir que habría un candidato con vocación autonomista si fracasaba el proceso, a lo que le siguió la posterior acusación del partido de Puigdemont atribuyendo la paternidad de la filtración a ERC. Un auténtico sainete con ruedas de prensa y desmentidos continuos que evidencia que las relaciones entre los pilotos que llevan a Cataluña al precipicio de la ilegalidad, están rotas desde hace mucho tiempo.

Pero como hay que mantener la llama independentista para poder sobrevivir, estos sibaritas de la metáfora, acompañados de sus altos cargos, ponían este viernes buena cara ante los fotógrafos y nos repetían que Cataluña “se encuentra en una encrucijada histórica” y volvían a arrogarse la “voluntad mayoritaria del pueblo catalán”. Teniendo en cuenta que en las anteriores elecciones autonómicas, convertidas por ellos mismos en un plebiscito encubierto, fueron más los catalanes que apoyaron a las fuerzas constitucionalistas, y que el independentismo va a la baja hasta en los “euskobarómetros” que paga el Govern catalán, uno se queda ojiplático cuando los Puigdemont-Junqueras dicen estas cosas. Luego después te fijas en la TV3, la televisión de todos los catalanes en la que trabaja más gente que en alguno de los dos grandes grupos audiovisuales españoles, y queda claro que efectivamente allí son todos independentistas, pero a base de que quienes no lo son, no ocupen ni un minuto de sus informativos. Ni siquiera cuando son atacados por las calles o en las universidades los miembros de Societat Civil Catalana, que defienden el respeto a la Constitución, esa misma que fue masivamente votada por los catalanes allá por el año 1978.

Esta semana también reaparecía Durán i Lleida, cuyo partido se escindió de Convergencia ante la deriva secesionista. Su balance ante el espectáculo del dúo sacapuntas catalán no podía ser más acertado: “El referéndum se podrá convocar, pero no se celebrará. Es inviable”. Y el problema es que cuando eso pase, cuando la tozuda realidad acabe con el circo, tocará dirimir quien tiene la responsabilidad del fracaso, y volveremos a retozar en las peleas de Semana Santa entre los Puigdemont-Junqueras.

Frente a la cobardía de quienes ocultan sus responsabilidades legales en unos “voluntarios”, que pretenden convocar referéndums ilegales pero con extremas precauciones para no acabar ante el Tribunal Constitucional, y frente a la cobardía de los del “patatum pa'arriba”, hay otra Cataluña valiente que apuesta por la Libertad y la Democracia, y que está harta del “cul de sac” en el que le han metido los secesionistas: más preocupados de romper con España mientras Cataluña hace tiempo que descarriló en el ritmo de crecimiento económico y de creación de empleo de regiones españolas. ¿Cuánto tiempo hace que Cataluña no es noticia por atraer más industria o bajar los impuestos, mientras los titulares los ocupan las últimas veleidades del dúo sacapuntas, o de los radicales abertzales de las Cuptasuna, o las majaderías de alcaldesas como Colau?

La Cataluña valiente es la que sale a las calles para decir que ellos sí son más, frente a una Generalitat que discrimina a quien no es independentista. Esa Cataluña valiente es la que está harta de que que se financien con su dinero viajes inútiles como la gira de Puigdemont y Romeva por Estados Unidos, que sólo sirvió para que el expresidente Jimmy Carter respondiera que con las cosas del comer no se juega. Esa Cataluña valiente es la que representan quienes creen en una Democracia, aceptando las ideas de los demás, apostando por la concordia y la convivencia. Es la Cataluña que encarna valientemente el PP de García Albiol, el único partido catalán 100% constitucionalista, el que sale a la calle a dar la cara y a defender a quienes se sienten tan catalanes como españoles, a quienes no pueden poner una bandera de España frente a la estelada que cuelga del balcón de su vecino por miedo a ser señalado. Hoy en Cataluña lo que toca es ser valiente. Porque como dijo Edmund Burke, “lo único que necesita el mal para triunfar, es que los hombres buenos no hagan nada”.