El golpe de Rajoy

El Ejército, afortunadamente, ya no es guardián de aquello que fue el Espíritu Nacional del Movimiento y, porque los españoles lo hemos querido, en el Ejército ya no caben Caudillos por la Gracia de Dios. Hoy los españoles nos sentimos orgullosos de nuestros soldados porque son ejemplares dentro y fuera de España. Por fortuna y, porque nos lo hemos ganado, el miedo a la involución ya no nace en los cuarteles. Sin embargo, y sorpresivamente, la involución ha comenzado en las urnas democráticas.

La broma de Zapatero de convocar las Elecciones  Generales el 20-N ha sido algo parecido a una plaga bíblica y como resucitar a la momia. En su pecado llevamos nuestra penitencia. Es como si el espíritu que hay enterrado en el Valle de los Caídos hubiera recuperado la vida tras el 20-N.

En apenas tres meses hemos retrocedido treinta años. O más. Recortes sin negociación, totalitarismo maquillado de democracia, ataques al estado del bienestar. La reforma laboral del Gobierno de Rajoy, aniquila los derechos de los trabajadores y recupera el ordeno y mando de los empresarios. Como hace treinta años. O más.

La educación pública está herida de muerte y, como hace treinta años o más, solo tendrán acceso los que más tienen. La sanidad únicamente podrán pagársela los ricos y los hospitales públicos se quedarán sin recursos. Los pensionistas se quedarán sin “cuatro cafés” al mes porque tendrán que “repagar” los medicamentos.

Sin enterarnos y sin ruido de sables estamos asistiendo atónitos y resignados a un golpe institucional en toda regla donde hoy ya nada es igual que ayer. De momento no han prohibido las reuniones, pero tienen en la cabeza meter penas de cárcel por “atentar contra la autoridad” en manifestaciones que ya presuponen que serán violentas.

Lo último ha sido el retroceso en el derecho a la libertad de información que va a suponer el decreto por el que el Gobierno del PP permitirá nombrar unilateralmente al presidente de TVE. Es como retroceder treinta años o más. No quieren que los recortazos que están aplicando se conozcan en su verdadera medida y aspiran a recuperar el monopolio de la manipulación para vendernos la terapia del PP. Da igual a quien nombren al frente de la televisión pública, lo cierto es que los ocho años de libertad de información que hemos disfrutado se han acabado por obra y gracia de Rajoy. Da igual a quien nombren presidente de TVE y quien sea el director de informativos. La pareja elegida será una reencarnación de José Antonio Sánchez y Alfredo Urdaci, y Jordi García Candau y María Antonia Iglesias.  Los dos tándemes ya han pasado a la historia como los iconos de la desvergüenza y la manipulación informativa elevada al máximo exponente y cada uno nombrado por gobiernos de diferente signo. Es volver a la televisión de partido, lo mismo que han hecho en las Autonomías en las que gobiernan. Lo que venga ahora en TVE no será diferente a los citados y ya se encargarán de que así sea. Las tinieblas de Candau y Sánchez, Urdaci e Iglesias volverán a Televisión Española. Está escrito.

Poco podíamos imaginar que el 20-N nos traería todo esto y lo que está por llegar. Si al menos Rajoy nos dijera qué es lo que pasa podríamos hacernos cargo de la situación.

Pero gobierna en silencio y golpe a golpe.

Mal asunto.

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