La relación entre el presidente francés, Nicolás Sarkozy, y los medios de comunicación nunca ha sido buena. Las preguntas incómodas e indiscretas no parecen acabar de gustarle a Sarkozy, que sigue sin saber capearlas y desviarlas de manera elegante e inteligente. Sus modales frente a los informadores galos han vuelto a ser chabacanos y nada propios del presidente de uno de los países más importantes de la Unión Europea.
Está claro, que para los periodistas franceses cada vez es más difícil hacer una pregunta comprometida al líder galo sin ser insultados por ello. A los hechos nos remitimos. Este jueves, Laurent Desbonnets, profesional del canal TF1, fue calificado de "imbécil" por Nicolás Sarkozy, cuando éste le preguntó que por qué la Policía había utilizado gas lacrimógeno para dispersar una manifestación de sindicalistas y trabajadores de ArcelorMittal que trataban de bloquear un mitin en París.
Se trataba de una conversación informal, pero nada debería de justificar una salida de tono de este calibre cuando hablamos de líderes mundiales. A Sarkozy no le gusta que le pregunten cosas que no quiere oír; y así lo ha vuelto a demostrar. En su intervención de este jueves, el presidente galo acusó a los trabajadores y a la Confederación General del trabajo (CGT) de querer jugar "un papel político" en la campaña, y así parece que justificó las cargas que se produjeron contra los manifestantes. Ante esta declaración, los periodistas quisieron saber más, y ésta fue la concreción del presidente francés al respecto:
Laurent Desbonnets (periodista): "Pero con los gases lacrimógenos usted consiguió pasar sin ningún tipo de problema. Aunque la imagen es de todos modos un poco..."
Sarkozy: "¿Pero qué tengo yo que ver con esto que me está diciendo?, ¿qué quiere que le diga? ... Es usted un imbécil, perdón. Pero es simpático y joven"
Por desgracia, ésta no ha sido la primera falta de respeto del líder europeo con la prensa francesa. Hace escasos meses, cuando el presidente francés visitó La Moncloa, y en la rueda de prensa posterior que ofreció el presidente español, Mariano Rajoy, junto al mandatario francés, Sarkozy se volvió a enzarzar con un periodista francés. El corresponsal de Reuters le preguntó que qué pensaba sobre la rebaja de calificación de la deuda soberana de Francia que Standard & Poor's había anunciado el viernes anterior y que provocó que el país galo perdiera su triple A.
El líder francés, lejos de contestar, le espetó poco menos que era un mal periodista que no estaba atento a las últimas informaciones. Pocas horas antes de celebrarse esta comparecencia, otra agencia de rating, Moody's, acababa de anunciar que ellos no quitarían la triple A a Francia y Sarkozy jugó con ese dato para evitar las críticas. Al final, el mandatario francés intentó ridiculizar al periodista diciéndole que si no tenía nada que preguntar sobre las nuevas noticias, entonces él no respondería a la pregunta. Y así fue...
