Los egipcios han empezado a votar este miércoles para elegir a su nuevo jefe de Estado, en las primeras elecciones presidenciales genuinamente democráticas después de seis décadas de régimen militar.
Los colegios electorales han abierto a las ocho de la mañana (misma hora en España) y cerrarán a las ocho de la tarde. La primera vuelta de las presidenciales se celebrará entre hoy miércoles y mañana jueves y, en caso de necesidad, la segunda vuelta tendrá lugar a mediados de junio.
En principio, parece poco probable que ninguno de los donce candidatos --entre los que descatacan el exsecretario general de la Liga Árabe Amr Musa y el ex primer ministro Ahmed Shafiq y los islamistas Abdul Moneim Abol Fotuh y Mohamed Mursi-- consiga la victoria en la primera vuelta.
Los sondeos de cara a los comicios --que probablemente requerirán de una segunda vuelta en junio-- son poco concluyentes y las anteriores votaciones celebradas desde la caída del régimen dictatorial --las elecciones legislativas que dieron victoria a los candidatos de los Hermanos Musulmanes, seguidos por sus grandes rivales islamistas, los salafistas, y el referéndum que ratificó abrumadoramente los cambios constitucionales propuestos por el Ejército, y a los que se oponían los sectores más liberales-- no parecen servir de indicador de lo que vaya a pasar en las presidenciales.
Candidatos
En todo caso, las elecciones se presentan como un pulso interesante, y significativo para el futuro, entre candidatos laicos e islamistas. En el primer grupo destacan las figuras del exsecretario general de la Liga Árabe y exministro de Asuntos Exteriores con el antiguo régimen Amr Musa, y del último primer ministro del régimen de Mubarak, Ahmed Shafiq. Un tercer candidato laico es el izquierdista Hamdeen Sabahy, un veterano luchador por los derechos de los trabajadores.
Musa y Shafiq podrían recoger muchos votos de la minoría cristiana copta, que representa alrededor de un diez por ciento de los 82 millones de habitantes del país y que recela de las posibles implicaciones de la subida de los islamistas al poder. La Comisión Electoral, presidida por un militar, había vetado el pasado mes de abril la candidatura de Shafiq, pero éste finalmente ha podido presentarse después de ganar el recurso.
Entre los islamistas --tras la descalificación de un candidato salafista y del hombre que se presentaba como la primera opción de los Hermanos Musulmanes, Jairat al Shater--, ha surgido la figura Abdul Moneim Abol Fotuh, un hombre activo durante la "revolución" que puso fin al régimen de Mubarak y que con su discurso ambiguo ha sabido atraerse tanto a liberales como a salafistas.
Los Hermanos Musulmanes han recurrido a un mediocre candidato de segunda mano, Mohamed Mursi, un ingeniero formado en Estados Unidos que se ha comprometido a combatir la corrupción procedente de la época de Mubarak y a evitar cualquier intento de hacer "retroceder" al país o de manipular las elecciones. "Sabemos quiénes son y los vamos a tirar a la basura de la historia", declaró ante sus seguidores.
