Tras una desorbitada imposición de requisitos que exigen cambiar las normativas españolas, Sheldon Adelson empieza a tantear los terrenos donde situar Eurovegas bajo un proceso de negociación con visos de opacidad.
Aun así, la Comunidad de Madrid y el Estado parecen estar dispuestos a doblegarse a los deseos del magnate. Por el momento, los argumentos principales que justifican la construcción del complejo –empleo, turismo familiar e ingresos- se tumban con cifras.
El empleo
El empleo es la premisa principal en la que se escuda la Comunidad de Madrid para apoyar la construcción de Eurovegas en la capital, pero los números apuntan a otra realidad.
El proyecto de Sheldon Adelson promete una cantidad de empleo que resulta poco creíble mirando el funcionamiento de sus actuales empresas. El magnate garantiza en Madrid 260.000 empleos, sin embargo no reúne ni 36.000 trabajadores entre los tres casinos de los que es dueño en Las Vegas, Macao y Singapur. Según datos facilitados por el grupo socialista de Alcorcón, en nuestro país apenas se alcanzarían los 15.000 empleos, una cuarta parte de la cifra prometida.
Otro dato que desmonta las previsiones del proyecto es que en Las Vegas, meca del juego, 78 casinos generan 300.000 empleos.
Tampoco existe una garantía en cuanto a la inversión porque el proyecto se divide en varias partes. Primero se construirá un casino y si la actividad económica funciona, dos años más tarde se empezaría la construcción del segundo. Lo que significaría que los madrileños no verían el complejo acabado hasta 2026.
Turismo familiar
Las condiciones que impone Adelson para construir Eurovegas se enfrentan con la idea de turismo familiar que intentan transmitirnos.
Los requisitos que exige para sacar adelante el proyecto necesitan una reforma de varias leyes exclusivamente para él. La más debatida es la Ley Antitabaco. El magnate pide que se modifique y que se habiliten zonas de fumadores en los casinos.
Si tomamos como referencia las estadísticas sobre la delincuencia que se produce en Las Vegas, la inseguridad ciudadana es mayor. La media de violaciones, robos, asaltos y asesinatos despunta de la del resto de Estados Unidos.
La trata de blancas puede convertirse también en un problema. Este tipo de negocios, en muchas ocasiones se encuentran directamente vinculados a la prostitución, es más, en Las Vegas es legal. En España no, y por el momento se desconoce si es otra de las ideas impuestas por Adelson.
Según fuentes del Partido Socialista de Madrid, a pesar del secretismo que gira en torno a las negociaciones de la Comunidad con el empresario, saben que una de las propuestas que traslada es la entrada a los casinos a menores de catorce años. Además de dejar entrar a los ludópatas y crear un paraíso fiscal en Madrid.
Entre las exigencias del magnate está cambiar la ley de blanqueo de dinero, la de horarios de ocio nocturno, la del Juego, la legislación laboral y la de extranjería. Un ambiente quizá lucrativo, pero poco educativo para pasear en familia.
Perdonamos ingresos
La inversión económica en un momento de crisis es el segundo gran argumento que justifica la construcción de Eurovegas, pero el coste puede ocasionar el efecto contrario. Adelson solicita la propiedad del suelo a precio de saldo. Pide la compra del metro cuadrado a 45 euros, cuando su valor de mercado está entre los 230 y 260 euros el metro.
Una vez casi regalado el suelo, lo que se le cedería gratis son las infraestructuras: carreteras, metro, cercanías o helipuerto.
Y no sólo eso, pretende que los madrileños perdonen el impuesto a los propietarios (98 millones de euros), el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (90 millones de euros) o el Impuesto sobre Construcciones Instalaciones y Obras (370 millones de euros), además del impuesto de actividades económicas en otros.
Todos los gastos correrían a cargo del Gobierno de la región, y si el proyecto fracasa, también. Cuando la Comunidad tenga ganas de hablar ya explicará con calma dónde ve lo redondo del negocio.
