Bruselas continúa advirtiendo de su disconformidad con la decisión salomónica y unilateral del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, de aumentar el objetivo del déficit en 1,4 puntos (del 4,4% al 5,8%). Salomónica, porque no le ha quedado más remedio que tomar esta decisión si no quería llevar al país a la ruina total, y ha tenido que actuar con rapidez y contundencia: "Es un nuevo objetivo lógico, razonable y sensato", ha vuelto a insistir Rajoy este lunes en La Moncloa, tras su encuentro con el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría. Y unilateral, porque tal y como ha afirmado el líder del Ejecutivo, no ha sido "pactada con nadie": "No tengo por qué pactar, pero espero que se interprete bien".
Rajoy sabía mejor que nadie que el objetivo del 4,4% para este 2012 iba a ser imposible de cumplir. No obstante, y desde que llegara al poder - hace ya más de 70 días-, se ha dedicado a lanzar mensajes de tranquilidad. Había afirmado por activa y por pasiva que España cumpliría con Europa. Una declaración de intenciones muy positiva que había "calmado" a los mercados que, poco a poco, habían vuelto a confiar en nuestra economía. Atrás parecían haber quedado las alertas rojas de la Bolsa y de la famosa prima de riesgo. Sin embargo, era de esperar que esta situación no fuera eterna. Y más, cuando desde Moncloa se comentaba en voz baja la inviabilidad del 4,4%.
Ya el pasado miércoles -pocas horas antes de partir hacia Bruselas-, fuentes gubernamentales habían confirmado a Estrella Digital, que si el Gobierno presupuestaba al final con una cifra superior al 4,4% de déficit no estaría "incumpliendo" nada, puesto que España a lo único que verdaderamente está sometida es a la regla del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que establece que en 2013 el déficit de los estados miembros no podrá superar el 3%. "Los pasos intermedios para conseguir este déficit lo marca el propio Estado, no Europa", nos confirmó la misma fuente.
Con estas declaraciones, ya se podía dilucidar que España, la semana pasada, no tenía pensado cumplir con el objetivo que el anterior Gobierno se marcó. "Ni se flexibilizan los objetivos, ni Europa tiene que darnos permiso", sentenció Moncloa. Una máxima que tanto Rajoy como De Guindos tenían clara en su visita a la capital europea, el primero con motivo del Consejo de Primavera, y el segundo por la reunión del Eurogrupo. Según la versión oficial, ambos acudieron a Bruselas para explicar la nueva situación española (8,5% de déficit en 2011) y las reformas que el país está acometiendo para mejorar la situación de cara a 2012. La versión más informal reza que tanto el presidente, como el titular de Economía acudieron a Bruselas a hablar de cifras, pero que Europa no estaba dispuesta. “Los Estados sometidos al escrutinio de los mercados deben cumplir sus objetivos y estar listos para poner en marcha nuevas medidas de consolidación si fuera necesario". Así de contundente se mostró el Consejo a este respecto.
No obstante, España ha ignorado esta "recomendación". Existen muchas dudas sobre la posibilidad de que el Estado español hubiera sido capaz de soportar un recorte de más de 40.000 millones. Basándose en esta complicada realidad, Rajoy justificó el pasado viernes desde Bruselas la nueva cifra del 5,8% así: "La situación de España no es buena, y las previsiones con las que contamos tampoco". Advertencia que minutos después, su número dos, Soraya Sáenz de Santamaría, completó con datos definitivos: El PIB caerá un 1,7% y el paro aumentará hasta el 24,3%.
Bruselas amenaza con sanciones...
Éstos son los datos con los que finalmente el Gobierno español ha contado para desafiar a sus "colegas" europeos. El deseo de Rajoy de elaborar unos presupuestos "realistas" -ante un panorama de recesión, de más paro y de más deuda- ha mandado en su decisión. Según ha insistido Rajoy este lunes, él sigue comprometido con la "austeridad". No obstante, y ante esta situación de rebeldía en la que parece haberse colocado, su credibilidad ha mermado.
Es por esto, que el nuevo objetivo del 5,8% no sólo ha incomodado a los mercados (el viernes pasado la prima de riesgo española alcanzaba los 310 puntos y la Bolsa cerraba en rojo), si no también a Bruselas. El pasado viernes, Europa ya mostró su rechazo frontal a esta decisión. Y este lunes, la postura -lejos de haberse corregido- se ha reforzado aún más.
Según informa Europa Press desde la capital europea, la Comisión Europea ha advertido al Gobierno de Rajoy de que recurrirá si fuera necesario a las recomendaciones y medidas correctivas de la nueva gobernanza económica para que España cumpla el objetivo de déficit. Asimismo, ha recordado que si el país escapó del riesgo de contagio en 2010 fue porque el anterior Gobierno cumplió los objetivos. "Una vez tengamos claridad sobre las cifras, la Comisión Europea hará su análisis y si fuera necesario hará sus recomendaciones bajo el artículo 126 del Tratado", ha sañalado el portavoz europeo para Asuntos Económicos, Amadeu Altafaj.
Ante estas declaraciones, al presidente español no le ha quedado más remedio que defenderse: "España sigue comprometida con rebajar el déficit público hasta el 3% en 2013". Y ha añadido: "En abril presentaremos ante la Comisión nuestro plan de estabilidad y el plan nacional de reformas y la Comisión lo analizará en mayo y hará una propuesta que llevará al Consejo Europeo en junio. Por tanto, estamos dando los pasos que había que dar y que nos habíamos comprometido a dar".
Por el momento, Rajoy se ha mostrado "tranquilo" porque "las decisiones que se están tomando están siendo pensadas", aunque es consciente de que el esfuerzo que habrá que hacer "será grande". "No soy sospechoso de no estar comprometido con la estabilidad", ha zanjado el líder del Ejecutivo.
...aunque a Rajoy aún le quedan amigos en Europa
Ahora bien, desde que España presentara su nuevo objetivo de déficit, no todo han sido críticas y amenazas. La gestión de Rajoy ante esta crisis también ha recibido el apoyo y la confianza de varios dirigentes europeos, entre ellos, los dos pesos pesados de la Unión. Merkel insistió en el compromiso y en "las buenas intenciones" del presidente español: "Mariano Rajoy ha reiterado su compromiso de hacer todo lo posible para cumplir el umbral fijado".
Por su parte, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, también aprovechó el pasado viernes para suavizar el tono de sus socios al destacar las medidas "extremadamente fuertes" tomadas por el Gobierno de Rajoy durante los últimos dos meses y aseguró que éstas y otras acciones están permitiendo a Europa "pasar página" a la crisis. "Estoy convencido de que no hay otra solución que reducir nuestros déficit y pagar nuestra deuda", ha asegurado, aunque ha subrayado que la "solución no puede estar sólo en la disciplina presupuestaria. Debe estar también en el crecimiento y la mejora de la competitividad", según informó la agencia Efe.
El último en sumarse a este canto de apoyo al líder español ha sido el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso: "No tengo ninguna duda de que el Gobierno de Mariano Rajoy cumplirá sus compromisos de respetar el Pacto de Estabilidad, que obliga a reducir el déficit, y garantizar la estabilidad presupuestaria". Tal y como informa Europa Press, Barroso ha eludido pronunciarse sobre el nuevo objetivo de déficit anunciado por el Gobierno para este año (5,8% en lugar del 4,4% del PIB pactado con Bruselas) y ha pedido de nuevo "más información" sobre los motivos del desvío presupuestario de 2011 y sobre los presupuestos de 2012.
Esta información le llegará a finales de abril, cuando España presente en Europa el Plan de Reformas y el Programa de Estabilidad. En mayo, estos documentos serán analizados por la Comisión, y finalmente sus resultados evaluados por el Consejo en junio. Hasta entonces, no conoceremos la opinión oficial de Europa sobre nuestra desviación presupuestaria. Por el momento, seguiremos confiando en que su opinión no sea tan importante, puesto que esta decisión es total y plenamente "soberana", tal y como sentenció Rajoy en Bruselas.
