Alejando Blanco Bravo aterrizó en la presidencia del COE poco después de que Madrid perdiera los Juegos de 2012, derrota que sufrió como presidente de la Federación Española de Judo, y desde el primer momento defendió que la ciudad volviera a intentarlo en la siguiente ocasión, sin esperar a saber los nombres de posibles rivales.
Pese a llegar al despacho tras derrotar a Mercedes Coghen en las reñidas elecciones al COE de 2005 y reencontrarse con ella un año después convertida en consejera delegada de Madrid 2016, la rivalidad de la campaña quedó olvidada y Blanco ha ejercido como uno de los grandes embajadores de la candidatura.
Nacido en Orense pero vallisoletano de adopción, tras licenciarse en Ciencias Físicas en la capital castellana, procede de la base del deporte como judoca, árbitro y entrenador. En 1985 fue elegido presidente de la federación castellano-leonesa de judo, en la que permaneció hasta 1993 cuando fue designado al frente de la española.
Artífice del acercamiento a la sociedad de una institución considerada "elitista", Blanco ha echado mano de su experiencia como dirigente deportivo para exponer las bondades de la que define "mejor candidatura" para 2016, hasta el punto de aconsejar al presidente del COI, Jacques Rogge, que el 2 de octubre "ceda la palabra a Samaranch para anunciar la victoria de Madrid".
