Durante el lanzamiento las cámaras del tanque externo detectaron el desprendimiento de varios trozos del tanque externo y al menos uno de ellos habría golpeado la estructura de la nave. Sin embargo, en una conferencia de prensa William Gerstenmeir, administrador adjunto para operaciones espaciales de la NASA, aseguró que "no consideramos que esto sea un problema". Añadió que las marcas blancas que muestran las imágenes probablemente sean "daños en la pintura, no fisuras profundas".
El lanzamiento del Endeavour se produjo a las 22.03 GMT, tal y como estaba previsto en un cielo limpio, totalmente diferente al tormentoso que obligó a aplazar la operación en los últimos días. En esta ocasión, el tiempo pareció abrirse para la partida después de que el lunes las lluvias y las tormentas eléctricas amenazaron la seguridad de la nave, hasta el punto de que las autoridades de la NASA aplazaron una vez más la misión.
Aun cuando persistían algunas nubes en el sector sur del Cabo Cañaveral, las autoridades de la agencia espacial estadounidense consideraron que no serían problemas para el lanzamiento. Una situación similar reinaba en Zaragoza y Morón (España) y en Istres (Francia) designados como puntos de descenso en caso de que fuera necesario abortar la misión.
Partidas abortadas
Además del aplazamiento del sábado, el domingo y el lunes por las malas condiciones del tiempo, la misma medida tuvo que tomarse en dos ocasiones a mediados del mes pasado. Sin embargo, en los dos primeros intentos los aplazamientos fueron provocados por la detección de filtraciones de combustible en el tanque externo.
De no haberse realizado este jueves el lanzamiento, la misión habría tenido que aplazarse hasta finales de mes para no coincidir con la llegada a la EEI de una nave no tripulada rusa que lleva vituallas y equipos para los ocupantes del complejo que gira a unos 385 kilómetros de la Tierra.
Rumbo a la misión en la EEI
Inmediatamente después de ingresar en la órbita, los astronautas comenzaron a hacer los preparativos para la rutinaria revisión mañana del escudo térmico de la nave, con el objeto de determinar la gravedad de los daños que habría producido el desprendimiento del tanque externo.
Las imágenes serán revisadas por los expertos en Tierra, que si advierten problemas ordenarán una nueva revisión el próximo lunes, antes del acoplamiento del Endeavour a la EEI.
El objetivo de ese meticuloso examen, que se ha hecho rutinario en las misiones de los transbordadores, es detectar desprendimientos de las losetas aislantes que pudieran haber hecho impacto en la estructura principal de la nave.
