podría definirse como una historia de amor enmarcada en el desarrollo de la Guerra Civil, ya que ésta aparece casi como telón de fondo de la trama, en la que tienen más peso los años de la posguerra y el exilio forzado de los vencidos.
Protagonizada por un joven matrimonio al que dan vida María Valverde y Juan Diego Botto -destaca ella, bellísima en cada escena, sí, pero acaso demasiado joven para un papel que abarca casi veinte años y que hubiera sido más adecuado para una intérprete mayor-, la película no aporta nada nuevo al ya extenso listado de películas que abordan los años comprendidos entre el 36 y el 39.
Quizás esto sea debido a que, en estos días, parece que ya hemos visto todas las películas que había que ver sobre la contienda, tanto las realizadas por directores españoles como por extranjeros, tal es el caso de la coproducción que se estrena el día 23, dirigida por Marie Noëlle y Peter Sehr.
Tampoco ayuda mucho la escasa química que hay entre la pareja protagonista: María Valverde y Juan Diego Botto están correctos en sus papeles, pero no van más allá de ello, no resultan creíbles, ni emocionan, ni se ven desbordados por sus emociones, y poco se puede decir de la participación de la jovencísima Ivana Baquero, la niña protagonista de El laberinto del fauno.
Durante el tiempo que están juntas en escena, Baquero y Valverde parecen hermanas más que madre e hija, y es que, a pesar del buen diseño de vestuario de la cinta, el personaje de María Valverde aparece ante el espectador eternamente anclado en la juventud.
Un tema recurrente en el cine español
Quedan, sin duda, pocas historias sobre la Guerra Civil que aún no hayamos leído o visto, y quizás una de las últimas fuera la aplaudida Las trece rosas, dirigida por Emilio Martínez-Lázaro y basada en el libro homónimo de Carlos Fonseca. La película causó mucha conmoción en España, donde mucha gente no había oído hablar de este trágico hecho -que tuvo lugar a los pocos meses de acabar la contienda-, hasta que se llevó a la gran pantalla.
Que el cine y la literatura se ocupen de difundir y de asegurarse de que la Historia de un país no caiga en el olvido es a la vez bueno y necesario, sobre todo para las nuevas generaciones, pero este tipo de películas corren el peligro de caer en el aburrimiento, al volver una y otra vez sobre los mismos temas, y en el maniqueísmo, pues muchas de ellas siguen empeñadas en diferenciar entre buenos y malos.
Aunque en el fondo, la trama de La mujer del anarquista se nutre de una historia de amor, de una agónica historia de amor que lucha por sobrevivir en tiempos de crisis. Y, precisamente, del amor, de sus bondades y sus locuras, se ha escrito y se escribirá mucho, al igual que se ha llevado al cine y se seguirá llevando. Quizás sea eso, el hecho de que trate de un sentimiento que traspasa fronteras, lo que pueda salvar a esta cinta de caer en un olvido temprano.
Si no, será recordada como una película (más) sobre la Guerra Civil española.
