La oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de Naciones Unidas en Yakarta aseguró que de las 52 personas fallecidas, alrededor del 60 por ciento son mujeres, niños y ancianos. Las labores de rescate son lentas y complicadas por la cantidad de lodo y escombros que arrastró la riada.
Los equipos continúan en la zona, avanzan con dificultad por las calles inundadas con el agua embarrada hasta la cintura o en lanchas, esquivando objetos de todo tipo, de sofás hasta automóviles volcados, en busca de más víctimas mortales. Policías, militares, bomberos, equipos de rescate y de atención médica, así como otros funcionarios y miembros de organizaciones no gubernamentales y de organismos multilaterales colaboran en las tareas de salvamento y en evaluar la situación.
El presidente del país, Susilo Bambang Yudhoyono, el vicepresidente, Jusuf Kalla, y el ministro de Bienestar Social, Aburizal Bakrie, se han desplazado a lo largo del día hasta el lugar para comprobar las dimensiones de la tragedia y hablar con los evacuados.
"La mayoría de los fallecidos se encontraba en las zonas afectadas más lejos de la presa. Los que vivían más cerca escucharon las sirenas de alarma minutos antes de que reventara y lograron huir", explicó el jefe de OCHA Indonesia, Ignacio León.
Emergencia controlada
El agua ha anegado más de 400 viviendas, además de varias empresas, cinco subestaciones eléctricas y una escuela. Cientos de personas han sido evacuadas y realojadas temporalmente en un campamento dentro de las instalaciones de la cercana universidad de Muhammadiyah.
"Unas 200 casas han quedado parcialmente dañadas o han colapsado", afirmó León, y añadió que, gracias a que se trata de un barrio de clase media, las cifras de la tragedia no son aún mayores. La riada ha causado además cortes eléctricos e importantes retenciones en todo el sur de la capital indonesia.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) anunció que la situación de emergencia estaba controlada y que no era preciso ayuda internacional.Según las autoridades locales, el nivel del agua ha empezado a remitir en las zonas afectadas, que en algunos puntos alcanzó los dos metros de altura.
Abundantes precipitaciones
La compuerta de la presa de Situ Ginung, situada en Ciputat, en el área metropolitana de Tangerang, una ciudad industrial del extrarradio de la capital de Indonesia, reventó sobre las 02.00 hora local (19.00 GMT, del jueves), de acuerdo con la investigación preliminar.
La principal hipótesis de trabajo es que el dique, de diez metros de altura, cedió a consecuencia de las abundantes precipitaciones que cayeron durante toda la tarde del jueves en la región. La presa contenía cerca de 2 millones de metros cúbicos de agua del río Pesanggrahan y fue construido en 1933, durante la administración holandesa.
A principios de marzo, nueve personas fallecieron y más de 30.000 tuvieron que abandonar sus hogares en el centro y sur de la isla de Java por otras inundaciones. Decenas de personas fallecen cada año en Indonesia por las inundaciones, riadas y corrimientos de tierra que se producen durante la temporada de lluvias, que comienza en noviembre y se prolonga hasta marzo.
