Hasta el próximo domingo y gracias al FIB Heineken, Benicàssim se convertirá durante cuatro días no solo en la capital europea del mejor pop-rock y la electrónica de la escena alternativa, sino en una particular isla multicultural habitada a diario por unos 45.000 "fibers", la mayoría procedentes del extranjero -sobre todo el Reino Unido-, y donde sol, playa y fiesta son las palabras más repetidas.
El camino para llegar a este panorama idílico para organizadores, hosteleros, tour operadores británicos, comerciantes e instituciones públicas ha estado, no obstante, plagado de obstáculos -económicos, políticos, competitivos y hasta meteorológicos- que han hecho al FIB aún más fuerte para poder aguantar la actual crisis económica.
Y es que este año, el pronóstico que hizo a Efe uno de los directores del FIB Heineken, José Luis Morán, se ha cumplido y la "burbuja" de festivales que inundaban la península ha terminado por estallar.
La mayoría de los que nacieron a la estela de Benicàssim -muchos de ellos sufragados por ayuntamientos- se ha quedado por el camino, entre ellos su principal competidor, el Summercase que se celebraba simultáneamente entre Madrid y Barcelona y que el año pasado quiso coincidir el mismo fin de semana que el FIB; pinchó, y la crisis lo ha obligado a tomarse, al menos, un año sabático.
Consolidada como la cita musical más mediática del verano -el año pasado se acreditó a más de un millar de periodistas-, con entradas agotadas desde mayo y un impacto económico previsto de 19 millones de euros, el FIB ofrece en esta edición un cartel con pocos nombres nuevos como principales reclamos: de sus cuatro cabezas de cartel, solo The Killers debutarán en Benicàssim. Oasis ya actuó en 2000 y 2005, Franz Ferdinand en 2004 y 2006 y Kings of Leon en 2004 y 2007.
A lo largo de sus catorce ediciones, por los escenarios del FIB han pasado -y repetido hasta en siete ocasiones, como Los Planetas- algunos de los mejores grupos, solistas y DJ del pop, el rock, la electrónica y hasta el flamenco de los últimos 50 años.
Se ha visto nacer al "chill out", caducar el "Donosti sound", recuperar el "electroclash", aparcar el "trip hop" o promocionar el "new acoustic movement".
El "indie" anglosajón sigue triunfando
Entre los "abuelos" musicales que han sentado cátedra quedarán para la historia los conciertos de Leonard Cohen, Lou Reed y Brian Wilson, sin olvidar a Kraftwerk, Iggy Pop o Donovan.
Sin embargo, la base se nutre de la "primera división" del movimiento "indie": Bjork, Nick Cave, Pixies, Morrissey, My bloody Valentine, Radiohead, Belle&Sebastian, The Cure, Depeche Mode, Air, Massive Attack, Chemical Brothers, Jesus & Mary Chain, PJ Harvey, Pavement, Blur, Sonic Youth, Suede, Primal Scream, Beck, Pulp, Moby, Travis, Goldfrapp, Yo la tengo, Saint Etienne, The Strokes, Sigur Rós, Wilco, Antony & The Johnsons, Amy Winehouse o Arctic Monkeys.
El capítulo español, ése que se ha intentado recuperar para este año tras varias ediciones relegado a un segundo y tercer plano, ha abarcado desde el rock espacial de Los Planetas hasta el pop aflamencado de Kiko Veneno, el techno de Fangoria, el flamenco-punk de Enrique Morente & Lagartija Nick, la fiesta de La Casa Azul y el estilo "mod" de Cooper.
Pero los sonidos anglosajones seguirán dominando: cuando Oasis tomen este jueves el Escenario Verde, se habrá cubierto una etapa completa de la particular carrera que han corrido de forma paralela este festival y el "britpop", ese fenómeno mediático surgido a mediados de los 90 en Gran Bretaña para explotar, con escándalos incluidos, a los nuevos "hijos" de los Beatles y Smiths.
Los hermanos Gallagher, iconos de aquella convulsa etapa y que junto a Blur son los únicos supervivientes destacados de su generación, llegan sin tanta polémica interna y con muchos grandes éxitos para triunfar en la primera noche de esta isla musical que bailará junto a la N-340 y frente al Mediterráneo.
