La gran variedad de refrescos ofrece la posibilidad de combinar miles de sabores para encontrar el combinado perfecto para cada persona y para cada momento. Su elaboración, como explican desde ANFABRA, la organización empresarial que representa al sector de las bebidas refrescantes en España, es todo un ritual de proporciones y combinaciones que persigue, desde hace siglos, la perfecta armonía entre gustos, olores, sabores y texturas.
A pesar de su imagen moderna y sofisticada, los cócteles nacieron hace años en las islas del Caribe. Su tradicional cultivo de la caña de azúcar llevó a sus habitantes a mezclar los sabores dulces con los agrios en bebidas únicas, surgiendo así lo que hoy conocemos como cóctel. La popularidad llegó a estas bebidas durante los maravillosos años 20 americanos; fue entonces cuando nacieron muchas de las míticas mezclas que constituyen la base de casi todos los combinados actuales.
Sugerentes, refrescantes y glamourosos, este tipo de combinados se suelen dividir en tres grupos: los aperitivos, generalmente cócteles secos y poco dulces; los refrescantes, que son los elaborados a base de frutas y refrescos, caracterizados por la ausencia total, entre sus ingredientes, de bebidas alcohólicas; y los digestivos, que son un complemento excelente para las sobremesas y se preparan con granadina, melocotón, fresa, crema de leche y helados.
Todo un arte
Preparar un cóctel es todo un arte, una combinación de ingredientes fundamentales que exige una elaboración cuidada, precisa y metódica. La mezcla varía, además, si se prepara con coctelera o en un vaso mezclador. Además de este factor, hay que tener en cuenta que la presentación del combinado, su temperatura, los adornos y hasta la forma, la textura y el tamaño de los recipientes en el que se sirve son factores clave a la hora de percibir por completo su sabor y disfrutar de una buena mezcla.
Los cócteles siempre deben servirse muy fríos para mantener su aspecto, su olor y su sabor durante más tiempo. A la hora de presentarlos, existen vasos y copas de miles de formas y tamaños. Cada bebida tiene su vaso, solo es cuestión de saber cuál es, y encontrarlo. La más conocidas es la de boca ancha y pie largo, que protege el contenido de la copa del calor de la mano. Su abertura debe tener espacio para poder contener una rodaja de fruta.
