Desde hace un par de días las "boinas" de polución que suelen cubrir el cielo de estas grandes ciudades han llegado a portar niveles de dióxido de nitrógeno más peligrosos de lo normal. Está claro que en Madrid y Barcelona viven millones de personas que se mueven a diario con sus coches. Esta actividad provoca que casi permanentemente se pueda observar una gran "boina" de polución sobre las cabezas de los ciudadanos.
El problema siempre ha estado ahí, pero estos últimos días está alcanzando niveles preocupantes. El anticiclón instalado en la península no está ayudando, la ausencia de lluvias y viento hacen que la contaminación se mantenga en su lugar y no se disipe. Los políticos están preocupados y por eso han tomado algunas medidas.
En Barcelona desde hace un par de días no se puede circular a más de 80 kilómetros por hora en sus carreteras de circunvalación. En Madrid podemos observar a lo largo de la M30 carteles que rezan "Previsión de alta contaminación", "Utilice transporte público".
El Ayuntamiento está, además, haciendo una campaña en la que intenta concienciar a los madrileños de la imperiosa necesidad de que, en la medida de lo posible, se trasladen a sus lugares de trabajo en metro o autobús para evitar que la "boina" siga aumentando y con ella esos peligrosos niveles de contaminación.
Los ecologistas, por su parte, insisten en que no vale tomar estas medidas y menos cuando ya se han alcanzado los niveles más perjudiciales. Exigen a los Ayuntamientos que ejecuten medidas preventivas para que no se llegue a estas situaciones como por ejemplo, restringir el tráfico en la almendra central de la ciudad o potenciar el uso de otro tipo de transportes menos contaminantes.
