Chloe Washington, una afroamericana de Chicago de se encuentra de visita en la capital estadounidense, aseguró que será el día "más feliz" de su vida. "Es el día que llevo esperando desde que empecé a votar a los 18 años", dijo a Efe Chloe Washington, quien espera sentir un orgullo comparable sólo al que experimentó cuando dio a luz a su hijo.
Al igual que la funcionaria de Chicago de 51 años, afroamericanos de todo el país han viajado a Washington para asistir a la histórica toma de posesión de Obama que hará realidad el sueño del reverendo Martin Luther King, cuya festividad se celebró este lunes en EEUU con motivo del aniversario de su nacimiento, hace 80 años.
El líder de los derechos civiles pronunció su mítico discurso "I have a dream" frente al monumento del presidente Abraham Lincoln (1861-1865) en Washington, donde este domingo un concierto multitudinario en honor de Obama recordó la figura de King y la lucha por la emancipación racial.
Una inspiración
Erika Newman, una contable afroamericana de Texas de 38 años, fue una de las alrededor de 400.000 personas que se dio cita en el evento para celebrar, dijo, "el futuro de esperanza que se abre, y no sólo para mí, sino también para mi hijo". "Quiere ser abogado y lo que yo le digo es que fue así como empezó Obama", dijo Newman de su hijo pequeño. La residente de Texas, que tiene ya planeado otro viaje a la capital para dentro de seis meses en el que quiere visitar con su hijo la Casa Blanca, asegura que su apoyo a Obama será incondicional: "Lo voy a respaldar en cada paso del camino".
La posibilidad de que el futuro gobernante no logre satisfacer las enormes expectativas depositadas en él es ciertamente real. Entre sus cometidos figura el de solucionar la peor crisis financiera de los últimos 80 años, impulsar a una economía que vive los momentos más bajos desde la II Guerra Mundial, acabar la guerra en Iraq y restaurar la dañada reputación de EEUU en el mundo. Ante tamaña tarea, el propio Obama advirtió este fin de semana que habrá "reveses, frustraciones y decepciones".
Creer en lo posible
Pero esta semana en Washington nadie quiere pensar en lo imposible y mucho menos los afroamericanos que asisten atónitos a un sueño que hace sólo cuatro décadas parecía imposible de alcanzar. "Todavía recuerdo durante mi niñez en Texas como alguien le comentó a un tío mío que tenía un negocio que como era eso posible si se suponía que los negros a lo que tenían que dedicarse era a barrer el suelo", dijo a Efe Ronald Gaines, un ingeniero de Florida.
El futuro líder estadounidense ha generado un entusiasmo que no se vivía en la política estadounidense en décadas y que está a flor de piel estos días en las abarrotadas calles de Washington, donde los admiradores de Obama se multiplican.
