"El planteamiento basado en los centros de producción en el país se ha convertido desde mediados de los años noventa en un lugar común. Incluso se ha instalado silenciosa pero fuertemente en las negociaciones autónomas de patronos y obreros, de manera que incluso en tiempos de auge los salarios sólo crecen de forma muy moderada, mientras que los costes salariales por pieza han ido bajando. Por lo tanto no es ninguna sorpresa que las declaraciones de la ministra de Finanzas francesa, Christine Lagarde, según las cuales Alemania apostaría unilateralmente por la exportación, provoquen aquí sobre todo indignación. Pero merece la pena reflexionar sobre ellas. No en vano, la política alemana de centros de producción ha beneficiado a corto plazo a la industria exportadora, pero a largo plazo alberga elevados riesgos para el conjunto del sistema debido a los desequilibrios que acarrea. Esto pesa aún más cuando los desequilibrios surgen dentro de la zona monetaria conjunta del euro. Los excedentes de producción alemanes sólo han podido registrarse porque, por ejemplo, los españoles y los griegos han comprado mercancías alemanas y, por su parte, han registrado déficits. Las deudas que han surgido con ello se han convertido ahora en un problema para la eurozona. Por lo tanto ha quedado de manifiesto que esto no puede seguir así".
"Dentro de una Unión Monetaria, los desequilibrios no pueden compensarse simplemente por medio de devaluaciones. Aquí sólo hay un camino, y éste conduce a la vía de los salarios. O los países que importan se adaptan y reducen sus costes salariales -esto será muy doloroso, pero en parte necesario- o los alemanes refuerzan su demanda interior. A medio plazo, tampoco esto último podrá evitarse. Pero todo esto no es tan fácil. No en vano, la política no puede intervenir sin más en la autonomía salarial e imponer unos salarios más altos. Pero en un primer momento ya sería un progreso que la opinión pública comprendiera de una vez el problema. Y, en segundo lugar, la política no es tan impotente. Especialmente en los niveles de ingresos bajos, tradicionalmente abiertos al consumo, ya podría surtir algún efecto un salario mínimo o unos salarios estatales combinados."
