Un comunicado del Ministerio de Asuntos Humanitarios sudanés señaló que las autoridades del país han decidido expulsar a diez organizaciones de asistencia de nacionalidad británica, francesa, estadounidense y noruega, y disolver otras dos sudanesas. Algunos de los grupos implicados son Médicos Sin Fronteras, que ya ha confirmado la evacuación de su personal internacional en Darfur, Oxfam, el Consejo Noruego para los Refugiados, Care International y Asistencia Internacional.
Según la nota, "las autoridades (de Sudán) disponen de pruebas que indican que esas organizaciones han colaborado con la CPI, mediante acuerdos de cooperación", mientras que acusó a los dos grupos sudaneses de sobrepasar sus labores humanitarias.
Por otra parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, instó al Gobierno de Sudán "a seguir cooperando con las agencias de la ONU y los cooperantes, y a cumplir con la obligación de garantizar la seguridad de la población civil, el personal y la propiedad de la ONU y la de los cooperantes", dijo en una declaración la portavoz del organismo multilateral, Marie Okabe.
Polémica orden de arresto
El secretario general recordó que la Corte Penal Internacional (CPI), que emitió este miércoles una orden de detención contra Al Bachir por crímenes de guerra y de lesa humanidad en Darfur, es un órgano judicial independiente. La resolución expresa la obligación del Gobierno de Jartum y de todas las partes involucradas en el conflicto en la región sudanesa de cooperar con el tribunal internacional, que tiene su sede en La Haya.
En Jartum, el ministro de Justicia sudanés, Abdel Baset Sedrat, aseguró que su país no tratará con la CPI, ni la va a reconocer porque este tribunal "no tiene competencia ni poderes en Sudán", y aseguró que Bachir "continuará su trabajo de forma habitual".
Ban reafirma en su declaración la determinación de Naciones Unidas para seguir adelante con las actividades de la organización en la zona, incluidas las misiones de paz que tiene desplegadas en Darfur y en el sur de Sudán, para supervisar la implementación del acuerdo de paz con la ex guerrilla cristiana y animista. "El secretario general de la ONU insta a todas las partes a trabajar de buena fe a favor de una solución pacífica que ponga fin al conflicto de Darfur", apuntó Okabe.
Compromiso con la paz
La portavoz también trasladó el llamamiento de Ban a Jartum y a los dirigentes de la antigua guerrilla del sur del país a "volver a comprometerse en la implementación del Acuerdo Amplio de Paz (CPA)", que en 2005 puso fin a la larga guerra entre el Gobierno y rebeldes sureños.
El conflicto de Darfur se inició cuando dos grupos insurgentes se levantaron en armas en febrero de 2003 contra el régimen de Jartum en protesta por la pobreza y la marginación que sufrían los habitantes de esta región. Desde el inicio del conflicto, cerca de 300.000 personas han muerto y otros dos millones y medio se han visto obligadas a abandonar sus hogares, según cálculos de la ONU.
