Consciente del peligro que suponía para el holandés disputar dos partidos en tres días, Juande Ramos decidió dejarle en el banquillo, aunque le ordenó que saliera a calentar antes de que terminara la primera parte y le mandó al césped justo después del descanso. Robben no aguantó más que 18 minutos en el campo.
Tras las pruebas médicas a las que le fue sometido este miércoles, los galenos madridistas confirmaron que sufre una "rotura fibrilar de grado uno en el músculo tríceps sural de su pierna derecha".
El tiempo estimado de baja es "de dos a tres semanas", por lo que Robben quedaría descartado para jugar ante el Sevilla y el Barcelona, y el objetivo será regresar ante el Valencia, con la esperanza de poder jugar los últimos cuatro encuentros de Liga.
