¿Cuándo comenzó Natalia a tener problemas por utilizar el castellano en sus exámenes?
Data de este curso, desde noviembre, con el primer examen que responde en español, como siempre. Cuando le dan la nota, ve que le habían puesto un insuficiente y a partir de ahí comienza a suspender más pruebas por contestar en español.
Era un examen de Conocimiento del Medio, que se imparte obligatoriamente en valenciano, y me cabreé porque mi hija hace todos los ejercicios en valenciano, pero a la hora de expresarse en el examen, como son de contenidos, de conceptos, lo hace en español. En casa se lo enseñamos en español, porque el valenciano es una inutilidad. No tiene utilidad, en Valencia se habla el español.
¿Era la primera vez que le ocurría a Natalia algo similar?
Sí. Otros años contestaba en español y no la suspendían, pero este año hay un grupo de profesores radicales. Yo me cabreé mucho y le dije a mi hija que no respondiera en valenciano, que dijese en español los conceptos que ella había aprendido. El siguiente examen se lo vuelven a suspender y así otros más.
¿Qué explicación le da el centro?
Pues al día siguiente fui a hablar con el director y me amenazó con que iba a expulsar a la niña del colegio, una niña 10. Yo me pregunté que a ver cómo iba a expulsar a una niña con diez en todo, a ver qué argumento utilizaba, porque estaría bien que dijeran: expulsada por hablar español.
El inspector era otro radical y me dijo que no había nada que hacer. Fue entonces cuando empecé a cabrearme y comencé a intentar contactar con Mariano Rajoy, como máximo responsable de lo que está haciendo su partido en la Comunidad Valenciana.
¿Por qué deciden viajar hasta Madrid?
Fue una semana muy movida, que coincide con la creación de la Asociación Nacional por la Libertad Lingüística. Casualmente ha sido esta asociación la que lo ha organizado todo para ir a entregar un dossier al Ministerio de Educación.
Se entregó un informe a Ángel Gabilondo y otro a Mariano Rajoy. Esta visita causó un gran revuelo, porque que una niña vaya a Madrid desde Valencia a pedir hablar en español... Cuando lo miras desde fuera da risa, imagínate un francés de un pueblo que va a París para pedir que le dejen hablar francés.
Gabilondo no la recibió, por lo que perdió una oportunidad de hacerse publicidad con el PP, porque podía haberse hecho fotos, y Rajoy no estaba en Madrid, pero nos recibió la diputada María Jesús Bonilla, y la verdad es que me hizo recobrar un poco la esperanza en el PP.
¿Han recibido alguna contestación por parte de Educación o del PP?
De Educación nada. Esto es como el 'caso Alakrana', que han creado un problema y no saben cómo salir. Intuyo que a raíz de la nueva carta que le he mandado a Rajoy a lo mejor va a servir para mover ficha y que ahora de alguna manera, oficialmente, mueva algo.
Pero vamos, no saben cómo solucionarlo, porque si me llaman y me dicen: vale, vamos a ponerle sobresaliente, los medios os vais a enterar y eso es como aceptar que estaban equivocados. Entiendo que tiene una difícil solución, pero si es el problema que ellos han creado, pues que lo solucionen.
¿Sabe si ha tenido lugar alguna situación similar con otro alumno en el mismo centro?
No, en el mismo centro no. El AMPA (Asociación de Madres y Padres de Alumnos), que está manipulada por la jefa de estudios, la que ha creado el problema, me dijo que por qué creaba estos problemas, que a ver si quiero que mi hija tenga un trato especial. ¿Un trato especial por hablar en español? Estamos perdiendo los papeles. El trato especial sería si pidiera que mi hija hablara en moro o en chino, pero estamos hablando del español.
En Valencia capital todo el mundo habla en español. Es una realidad virtual que crean políticamente. Hoy en día, en esta Comunidad, los casos que hay los solucionan cambiando a los hijos de colegio o buscándose la vida. La gente tiene miedo a hacer públicos su nombre y apellidos. Yo soy valenciano de pura cepa, por parte de madre y padre, y no tengo miedo a que la gente me señale y que me diga que no soy valenciano.
Natalia cursa el modelo de enseñanza en el que se imparte todo en castellano, excepto Conocimiento del Medio y Educación para la Ciudadanía, ¿cuál es el tipo de enseñanza que solicita usted para su hija?
No es así. La única asignatura que le dan en español a Natalia es Matemáticas, la diferencia que hay entre mi hija y un niño que estudia en valenciano radical son las Matemáticas. Yo quiero que mi hija estudie en español y punto.
¿Cómo está viviendo Natalia esta situación? ¿Qué comenta en casa?
La carta que hemos escrito al ministro de Educación la redacté yo, pero a raíz de los sentimientos que mi hija me inspira. Ella está muy motivada, porque en casa la motivamos mucho y tiene muy claro que, aunque en el examen ponga insuficiente ella tiene sobresaliente.
Tiene diez años, entiende muy bien que son temas políticos y es consciente de que afecta a miles de niños en toda España porque ve los miles de correos que recibo.
Yo quiero dejar claro que no soy de derechas, ni de izquierdas. Supongo que soy como muchos ciudadanos, de una especie de centro ambiguo que lo único que quiere es levantarse cada mañana, trabajar e intentar ser feliz y que la Administración no me esté acosando constantemente. Soy un ciudadano cabreado.
¿Tiene alguna esperanza en los posibles acuerdos que se puedan alcanzar en el futuro Pacto por la Educación?
Tal y como he oído a Rajoy y a Gabilondo, va a salir un merde. Como realmente no se rodeen de asesores, al margen del PP y el PSOE, y vayan por el camino de la racionalidad, la van a cagar.
No digo que se quite la libertad para estudiar el catalán, estudia, haz lo que te dé la gana, pero permíteme que mi hija estudie todo en español y dentro de unos años veremos qué hace tu hija con el puñetero catalán y veremos qué hace mi hija con el español. Ahora si tú, que eres catalán, tienes miedo de que mi hija estudie el español...
¿Qué solución le dejaría satisfecho?
Espero que la Administración me entregue un papel en el que se reconozca que mi hija tiene todos los exámenes con la nota que se merece y que la dejen tranquilita con el español, que responda como le dé la gana.
