Ante varios miles de fieles que asistieron en el Aula Pablo VI a la audiencia pública de los miércoles, el Papa condenó de nuevo "la matanza de millones de judíos, víctimas inocentes de un ciego odio racial y religioso".
Benedicto XVI salió así al paso de las duras críticas hechas estos días por destacados rabinos a la Iglesia Católica e incluso a su persona por las declaraciones del prelado tradicionalista Richaard Williamson, al que acaba de revocar la excomunión y quien aseguró que "no existieron las cámaras de gas" y que sólo unos 300.000 judíos "y no seis millones" murieron en los campos de concentración nazis, "pero ninguno gaseado".
"En estos días en los que recordamos a Shoah (holocausto) me vuelve a la memoria las imágenes recogidas en las diferentes visitas a Auschwitz, uno de los lugares en los que se consumó la feroz matanza de millones de judíos, víctimas inocentes de un ciego odio racial y religioso" afirmó el Pontífice.
Solidario con los judíos
El Obispo de Roma reiteró "con afecto" su "plena e indiscutible solidaridad" con los judíos y auspició "que la memoria de la Shoah induzca a la humanidad a reflexionar sobre la imprevisible potencia del mal cuando conquista el corazón del hombre".
"La Shoah debe ser para todos una advertencia contra el olvido, la negación o el reduccionismo, ya que la violencia hecha contra un solo hombre es violencia contra todos", subrayó.
Benedicto XVI auspició que el holocausto enseñó a las viejas y nuevas generaciones que "sólo el fatigoso camino" de la escucha y del diálogo, del amor y del perdón conducen a los pueblos, las culturas y las religiones del mundo a la deseada meta de la hermandad y de la paz". "Que nunca más la violencia humille la dignidad del hombre", concluyó el Papa.
