Feijóo, tras dedicar el triunfo al presidente fundador, Manuel Fraga, y al presidente nacional, ha afirmado que la del PPdeG del pasado domingo ha sido una victoria electoral "histórica" por varios factores, especialmente por la ruptura del "mito de la abstención", los comicios registraron un porcentaje de participación muy elevado, y por la considerable movilización del voto urbano y del voto joven.
Antes de participar en el Comité Ejecutivo Nacional, el próximo presidente gallego atendió a los periodistas para afirmar que los resultados electorales cerrarán "definitivamente" el debate de la sucesión de Rajoy, si es que éste no estaba ya agotado.
Una opinión en la que con más rotundidad ha incidido la secretaria general, María Dolores de Cpspedal, para quien el liderazgo de Rajoy es "absolutamente indiscutible", y más tras las elecciones gallegas y vascas, en gran medida "fruto" de su "excelente trabajo".
Asimismo, ha señalado que la derrota del PSdeG se debió al castigo que los electores infligieron al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, por haber mentido sobre la crisis y por haber sabido gestionarla.
"Una díficil misión"
Tanto a los medios de comunicación como luego a sus correligionarios, Feijóo ha remarcado que su equipo y él afrontan "una difícil misión", la de conseguir que Galicia resista los embates de la crisis económica, y para ello, lo primero que hará será sentar las bases de una gestión austera.
Fraga y el presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, también han felicitado a Feijóo. El primero ha asegurado que el triunfo en Galicia demuestra ante todo que las elecciones "no se ganan con dinero ni con carteles", sino "sachando votos -cavando votos-", en tanto que el presidente valenciano ha enfatizado que los resultados de los comicios gallegos y vascos "marcan un nuevo ciclo".
La portavoz del grupo del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, ha hecho una afirmación similar: los resultados son "el principio del cambio". Como objetivo más cercano, los populares tienen las elecciones europeas de junio, y para ganarlas Rajoy ya ha ordenado trabajo y más trabajo.
