Entre las medidas que va a adoptar, EEUU aumentará la rapidez en el desembolso de los fondos de la Iniciativa Mérida contra el narcotráfico en México y Centroamérica, dotada con 1.400 millones de dólares. México había reprochado la lentitud de la entrega de esos fondos.
También pedirá al Senado la ratificación de la Convención Interamericana contra el tráfico ilícito de armas y explosivos (Cifta), que Bill Clinton firmó en 1997 pero a la que el Congreso de EEUU nunca llegó a dar el visto bueno.
Esta batalla, declaró Obama, "no se puede librar con una sola mano. México no puede hacerlo sin Estados Unidos, y viceversa. Nuestros esfuerzos deben ser coordinados".
Obama descartó recuperar, como pedía México, la prohibición de armas de asalto e indicó que lo necesario es aplicar de manera más rigurosa las leyes que sí están en vigor y prohíben el tráfico de armas.
"No vamos a conseguir eliminar ese tráfico, eso no es realista, pero sí podemos reducirlo drásticamente para que vuelva a ser un problema local", indicó.
La influencia del narcotráfico en las relaciones EEUU-México
Insistió en que "las relaciones entre EEUU y México no deben verse definidas únicamente por la lucha contra el narcotráfico".
En este sentido, indicó que las conversaciones abordaron también asuntos como el compromiso de su Gobierno a una reforma migratoria exhaustiva que enmiende "un sistema fracasado" y permita que los inmigrantes ilegales "salgan de las sombras" y puedan recibir un estatus legal.
Ambos países abordaron también cuestiones comerciales, un área donde ha habido roces en los últimos meses.
Obama es partidario de revisar las áreas de medioambiente y derechos de los trabajadores, actualmente disposiciones adicionales, para incluirlas en el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), pero admitió que dado el actual clima económico habrá que proceder "de manera cuidadosa".
Los impuestos de circulación
Además, el mes pasado el Congreso estadounidense abolió un programa para la libre circulación de camiones mexicanos por EEUU, tras lo cual, en represalia, el Gobierno mexicano impuso aranceles a productos estadounidenses por valor de 2.400 millones de dólares.
Obama recordó que la iniciativa de cancelar el programa no partió de su Gobierno y ha pedido que se diseñe una alternativa. "Lo último que queremos es recurrir a medidas proteccionistas en la actual situación económica, esperamos resolver esto de manera útil", dijo.
El presidente estadounidense reconoció que existen áreas de desacuerdo en la relación y reconoció que superarlas "no va a ser fácil".
No obstante, subrayó, "si actuamos con un respeto y amistad mutuas, tendremos éxito". Una de las áreas es Cuba. Calderón pidió a Obama el levantamiento del embargo que EEUU impone a la isla e indicó que "no creemos que el embargo o el aislamiento de Cuba sea una buena medida para que las cosas cambien".
El levantamiento de restricciones a Cuba
En cambio, Obama, que esta semana ordenó el levantamiento de las restricciones a los viajes de familiares y envío de remesas a Cuba, indicó que toca ahora al régimen cubano corresponder.
Los dos mandatarios anunciaron un acuerdo marco de cooperación en la lucha contra el cambio climático, que buscará un mayor intercambio de información y, en el área de la frontera, una reducción de los gases invernadero, entre otros aspectos.
El presidente estadounidense concluirá su jornada con una cena con los legisladores mexicanos en el Museo Nacional de Antropología.
El viernes, Obama viajará por la mañana hacia Trinidad, donde participará en la V Cumbre de las Américas.
