Maruja Torres asegura que escribir este libro ha sido "como leer un buen libro de autoayuda", ya que cuando perdió a sus amigos, los escritores Terenci Moix y Manuel Vázquez Montalbán, se quedó "mutilada".
Para luchar contra la ausencia de dos pilares fundamentales de su vida, la periodista se puso manos a la obra y, haciendo gala de su buen sentido del humor, comenzó una novela de "homenaje", no sólo a estas dos personas, sino a su barrio, el Raval barcelonés, al que Torres se refiere como el Barrio Chino, "el de las putas y el de las pensiones baratas".
En medio de una atmósfera mágica, con referencias a autores como Lewis Carroll o James Matthew Barrie, la narradora y protagonista se reúne en el Más Allá con sus dos amigos, y juntos regresan a los lugares que marcaron su pasado: desde los humildes barrios de su Barcelona natal, pasando por las sesiones de cine -un elemento muy presente en la vida de Maruja Torres- , al parque del Retiro madrileño o a la Alejandría soñada de Terenci Moix.
"A Terenci le encantaba venir a Madrid, se arreglaba para ir a ver a su gran amigo Antonio Gala, y juntos cotilleaban de muchas cosas", recuerda la escritora al ser preguntada sobre la importancia de Madrid en la obra.
Este libro "liberador", que surgió por auténtica necesidad, está lleno de "vivencias maravillosas" pero inventadas, ya que aunque los tres amigos compartieron muchas historias en sus vidas, cuando Maruja Torres se sentó a escribir Esperadme en el cielo, se dio cuenta de que había una cosa que no habían compartido, y esa era "la infancia".
Rubén Abella homenajea al Arcipreste de Hita en su libro
En el mismo acto también se presentó la novela finalista del Nadal, El libro del amor esquivo, del escritor vallisoletano Rubén Abella, una historia ambientada en Madrid que habla de un tema tan eterno como es el del amor, con guiños a una de las obras más importantes de la literatura española, el Libro del buen amor, del Arcipreste de Hita.
"En el libro hay muchas referencias a la obra de Juan Ruiz, más conocido como el Arcipreste de Hita, ya que hay humor, tráfico de sentimientos y falsas apariencias, pero creo que mi novela es más fácil de leer, al ser contemporánea", explicó Abella, para quien quedar finalista de un premio tan prestigioso como el Nadal es "como un cumpleaños".
"Estar aquí, con la novela editada, me fuerza a mirar hacia atrás, a reflexionar sobre lo que he hecho y hacia donde voy", afirmó el autor de La sombra del escapista.
Abella, ganador del Premio Vargas Llosa NH de Relatos, destacó del galardón concedido por Destino "el milagro" de que "abre puertas, te da la posibilidad de que mucha gente te lea, hable de tu libro, aunque no siempre para bien".
