El suelo de la vivienda, de tan solo dos habitaciones, estaba plagado de excrementos, plumas y restos de comida para pájaros, informó este miércoles la veterinaria municipal Margrit Platzer, quien explicó que la captura con redes de las aves se prolongó durante siete horas.
Según explicó la veterinaria, las aves estaban infestadas de parásitos, ácaros y lombrices a pesar de que en el piso había agua y comida suficiente.
Pese a ello, aseguró Platzer, "no hay rastro de que las aves se hayan contagiado de la peligrosa enfermedad de los papagayos".
Tras su liberación, muchos de los pájaros fueron llevados a refugios para animales de otras ciudades, dado que el de Berlín, al que han ido a parar unos 800, estaba casi al completo.
Acoger a las aves
La Asociación de Amigos de los Periquitos, por su parte, declaró su intención de acoger a algunos de ellos.
"Lamentablemente este dramático caso no es una excepción", afirmó el presidente de la Protectora de Animales de Berín, Wolfgang Apel, quien señaló que el número de coleccionistas de pájaros se ha incrementado "drásticamente" en los últimos años.
Se trata, según Apel, de personas que "adquieren animales por amor a ellos, pero que luego pierden el control y se ven sobrepasados".
En los últimos siete años, sólo en Berlín más de 160 animales, entre perros, gatos, cabras y monos, que se encontraban en circunstancias catastróficas, han sido dados en custodia, apuntó.
El dueño del inmueble, un hombre prejubilado, se enfrenta ahora a un delito de falta contra la Ley de Protección de Animales y la Ley Antiepidemias de Animales.
