Después de un fin de semana de éxito, euforia y palmaditas en la espalda, al Gobierno 'popular' no le queda más remedio que volver a la realidad. La crisis económica sigue azotando con virulencia al país. La indignación de los ciudadanos no ha cesado. Y las soluciones que se presentan al respecto continúan siendo inconcretas. La austeridad y el modelo reformista ya están siendo implementados en nuestro país, pero como ya advirtió este domingo Mariano Rajoy en Sevilla, aún no hemos tocado fondo, y tampoco sabemos cuándo lo haremos.
Quedan dos días para que conozcamos las previsiones económicas de la Comisión Europea sobre nuestro país, y en este contexto, el presidente del Gobierno reanuda su agenda internacional. Dos importantes viajes le esperan esta semana. Este martes a Londres y el jueves a Roma. David Cameron y Mario Monti son los dos únicos líderes del ‘núcleo duro’ de la Unión Europea con los que el presidente español aún no había mantenido un encuentro bilateral.
La cuestión económica y el futuro de la UE constituirán el núcleo duro de la reunión que este martes tendrá lugar en el número 10 de Downing Street. Las previsiones económicas del FMI y del Banco de España sobre nuestra economía no son nada alentadoras, y todo parece indicar que las que en breve emitirá la CE no van a ser mejores. Rajoy no está dispuesto a cejar en su empeño, y por este motivo acude en ayuda de líderes que han pasado o están pasando por su misma situación. Tanto Cameron como Monti llegaron al poder en sus respectivos países con una economía débil y quebrada por sus antecesores. Una historia que parece sonarle al actual presidente español, quien reclama la atención y la confianza de Europa, clave –según Rajoy- para que la entelequia conocida como mercado internacional vuelva a creer en nosotros.
Ahora bien, la visita a Londres tiene más intenciones que buscar consejo y colaboración. Todo parece indicar que es una estrategia ideada desde La Moncloa para acercar posiciones con el Reino Unido -el socio rebelde e independiente de la UE- como ya hizo anteriormente con Francia y Alemania. Las desavenencias entre el triunvirato Sarkozy, Merkel y Cameron son bien conocidas. La negativa del inglés a aceptar la regla de oro del techo de gasto público y su abierto rechazo al euro le colocan a cierta distancia de Europa, una ventaja estratégica que Rajoy está dispuesto a aprovechar para ganar posiciones y notoriedad en Bruselas.
La sombra de Gibraltar acompaña a Rajoy
Además de la cuestión económica, todo parece indicar que Gibraltar también tendrá su hueco en esta reunión. No tanto por ser una cuestión de vital importancia para el Gobierno español, para quien la economía es ahora su mayor preocupación, sino por ser un asunto de irremediable interés mediático.
El presidente español es consciente de que los periodistas le preguntaremos al término de este almuerzo de trabajo por una cuestión que el mismo ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, volvió a poner sobre la mesa estos días, precisamente, en su encuentro con Hillary Clinton. “El tema de Gibraltar es muy serio”, le dijo el ministro español a la secretaria de Estado de EEUU. No sabemos si tanto como para que su tratamiento este martes sea excesivo, no obstante, fuentes de Moncloa han confirmado a Europa Press que el tema será tratado de manera “marginal”.
Una actitud que probablemente no agradará al Ministro de Exteriores, principal institución interesada en este asunto. Hace días que Margallo solicitó a Londres retomar las conversaciones sobre Gibraltar, ahora que parece que las relaciones van viento en popa. No obstante, el Ejecutivo británico ha contestado a la petición española con un "no". En principio, no entablará ninguna conversación con el Gobierno de Rajoy en torno a la soberanía del Peñón sin tener el consentimiento de Gibraltar, que se opone a ese diálogo. Veremos en qué queda esta cuestión en la primera visita oficial del presidente español a Londres.
Una visita que se enmarca dentro de una frenética agenda internacional desde que el presidente Rajoy llegara al poder hace dos meses. Desde Moncloa ya presumen de ello: el líder del Ejecutivo ha viajado en estos 62 días más que José Luis Rodríguez Zapatero en su último mandato. Marruecos, Lisboa, Berlín, Bruselas, Londres y Roma ya aparecen marcados en su calendario de destinos urgentes con una cruz roja.
