"La mayoría de los pacientes gays y lesbianas probablemente no estén en conocimiento de que su orientación sexual es usada como una barrera para participar en pruebas clínicas", señaló Brian Egleston, profesor de bioestadísticas y bioinformática de Fox Chase. "Este es un problema potencialmente importante tanto para los pacientes como para la comunidad dedicada a la investigación médica", agregó Egleston.
El análisis, que incluyó pruebas clínicas realizadas sólo en Estados Unidos, mostró que un 15% de los estudios sobre diversos problemas de la sexualidad incluían disposiciones sobre la exclusión de ciertos individuos. Además, los resultados indicaron que pruebas clínicas patrocinadas por la industria farmacéutica, las realizadas en diversas regiones o las que ya se encuentren en la Fase III tenían mayores probabilidades de excluir a los homosexuales, indicaron los científicos.
En la Fase III el medicamento en prueba clínica es administrado a un grupo de personas para confirmar su eficacia, observar sus efectos secundarios, compararlo con otros tratamientos y recoger información que permita su uso seguro. "Las pruebas que excluyen a pacientes gays y lesbianas tienden a ser grandes estudios clínicos" sobre la eficacia de un medicamento, señaló Roland Dunbrak, científico de Fox Chase que participó en la investigación.
"Además, al exigir que los pacientes estén en una relación heterosexual, muchos estudios excluyen a pacientes solteros o sin pareja no importa cuál sea su orientación sexual", agregó. Con propósitos comparativos y para determinar que no existía una exclusión generalizada de los homosexuales, los científicos también analizaron 1.019 estudios sobre "asma".
El estudio indicó que en esos casos no hubo una exclusión de gays o lesbianas, manifestaron los científicos.
