Estas tragedias, tanto la producida en el aeropuerto madrileño como las que se suceden en las carreteras, han suscitado una respuesta de toda la sociedad y de la Administración, que ha adoptado actuaciones drásticas y exitosas para prevenirlas. De hecho, el Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de revelar que el suicidio se situó en el 2008 como la primera causa externa de defunción, por encima de los accidentes de trafico.
Lucas Giner, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Sevilla, ha querido llamar la atención sobre la relevancia de estas cifras, al señalar que "cada año es como si ocurrieran 22 accidentes aéreos como el de Spanair, que tanta conmoción causó".
La doctora Pilar Sáiz, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo, ha recordado al Gobierno que el suicidio y sus intentos fallidos conllevan un pérdida económica de un 2,3 por ciento del total debido a enfermedades, tanto en atención sanitaria a pacientes y familiares, como en años de vida productiva perdidos.
El presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, Julio Boves, ha señalado que hasta hace 25 años España tenía un índice bajo de suicidios, pero desde 1985 se ha elevado a "moderado" pasando del nivel verde al naranja, con una tasa media de 7,5 personas que se quitan la vida por cada 100.000 habitantes.
En España, según datos oficiales, los varones consuman el suicidio con una frecuencia entre dos y cuatro veces mayor que las mujeres, mientras que éstas realizan intentos con una frecuencia entre dos y tres veces superior a la de ellos.
Antecedentes personales de intentos suicidas
Lucas Giner ha señalado que el mejor factor "predictor" conocido hasta la fecha son los antecedentes personales de intentos suicidas, un colectivo en el que habría que centrarse. Sin embargo, tan sólo el 20 por ciento de estas personas obedeció la recomendación de ponerse en tratamiento psiquiátrico tras haber sido atendidas en urgencias, ha apuntado José Luis Ayuso, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid.
El presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, Jerónimo Saiz, ha confesado que se conocen los factores "biopsicosociales" que desembocan en suicidio, pero no se han destinados los recursos suficientes a coordinar su prevención.
Los expertos han demandado que se establezca un protocolo hospitalario de recogida de información y la creación de una red centinela en los servicios de urgencia, junto con una formación específica para los médicos de Atención Primaria que permita "controlar" a los pacientes suicidas.
Se sabe que más del 90 por ciento de los suicidios presentan patología psiquiátrica, siendo las más frecuentes la depresión, los trastornos esquizofrénicos y de personalidad, mientras que el consumo de alcohol y otras sustancias tóxicas están muy presentes.
Enrique Baca, de la Fundación Jiménez Díaz y profesor del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Columbia, en Nueva York, ha apuntado que el 40 por ciento de las conductas suicidas tiene una base genética y, por lo tanto, se "heredan".
José Giner, presidente de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, ha recordado que con una adecuada preparación de los médicos se evitarían muchas muertes, ya que el 50 por ciento de los suicidas había acudido un mes antes al doctor.
