Ya lo auguró el fiscal especial para delitos de Medio Ambiente y Urbanismo en 2003: La recalificación del suelo de Alcorcón –donde se quiere ubicar Eurovegas- había sido clave para que Esperanza Aguirre subiera al poder.
El preciado terreno de este municipio madrileño está muy ligado al PP de Madrid desde 1999. Por entonces era el alcalde Pablo Zúñiga (PP) quien gobernaba en Alcorcón. Zúñiga contrató ese mismo año a Leopoldo Arnáiz -urbanista que hizo varios planes urbanísticos de los municipios madrileños gobernados por el partido en la época- para que desarrollara el plan de Alcorcón. Arnáiz conocería las tierras que se iban a recalificar porque sería él mismo quien lo decidiera. Meses antes de que se recalificaran mantuvo contactos con cuatro empresarios clave de la zona; Juan Benigno Alonso, Francisco Díaz Moñux, Francisco Bravo y Francisco Vázquez.
Estos cuatro empresarios hicieron movimientos en el accionariado de sus empresas y compraron tierras en Alcorcón meses antes de que los terrenos fueran recalificados por el Ayuntamiento. El informe que realizó la Guardia Civil indicó que hubo flujos de dinero entre Arnáiz y los empresarios Alonso y Moñux, y también entre los otros dos; Bravo y Vázquez y el consistorio de Alcorcón.
Lo que querían hacer estos cuatro empresarios con el terreno estaba claro; un complejo parecido a Eurovegas. Ellos lo llamaban “centro de ocio” y estaban tan afanados en su idea que pagaron un viaje a Londres a Pablo Zúñiga para que visitara un centro parecido. Pero el proyecto se truncó en dos ocasiones. La primera, cuando el fiscal se querelló en 2003 contra Leopoldo Arnáiz y los cuatro empresarios acusados de negociaciones prohibidas. La denuncia frenaba sus planes. Aunque tan sólo cuatro meses después de que Aguirre llegara al Gobierno y 15 días antes de que el fiscal tuviera que renovar su plaza, Moñux y Alonso se querellaron contra él. Este no tuvo tiempo para preparar su defensa y el entonces Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido lo retiró de su incómoda plaza.
El centro de ocio seguía adelante. Una ciudad que se asemejaba a la de Eurovegas porque también iba a contar con altas torres. Motivo por el cual una sentencia del Tribunal Supremo la tumbó definitivamente: La edificabilidad era excesiva.
Y entonces llegó él. Sheldon Adelson. Con una idea similar. Traer la ciudad del juego a Madrid. El magnate apareció por la región en 2007, aunque no fue conocido hasta que en 2010 la Comunidad de Madrid tomara las riendas del proyecto. Adelson vino buscando terrenos por su cuenta y se fijó en unos; Loeches. Era el lugar perfecto, cerca del aeropuerto, con carreteras que conectaban con este, de un solo propietario y apartado de la sombre de la corrupción. El hombre de confianza de Adelson en España, David Hachuel, negoció por medio de la inmobiliaria Knight Frank y PromoMadrid la compra del suelo. El proyecto se paró. Entró el Gobierno de Aguirre y los terrenos barajados pasaron a ser otros: Valdecarros, Paracuellos y Alcorcón. Este último siempre el favorito. La expresidenta de Madrid lo decía el pasado jueves tras el debate del estado de la región: "Intuyo que Sheldon Adelson prefiere Alcorcón y su opinión contará mucho".
Sí, parece que por fin Alcorcón va a tener la ansiada ciudad del ocio que querían los cuatro empresarios: Juan Benigno Alonso y Francisco Díaz Moñux; dueños de gran parte de la Venta de la Rubia como anuncia la web del Grupo Alonso, y Francisco Vázquez y Francisco Bravo; con terrenos en Alcorcón y relacionados con empresas dedicadas al juego de azar y las apuestas y el último, Bravo, directamente involucrado en el ‘tamayazo’. Más allá de que la operación, según dijo el fiscal, propiciara la subida del PP de Madrid al poder, Bravo fue quien reservó las habitaciones 209 y 309 del Hotel Los Vascos donde se alojaron los diputados Eduardo Tamayo y Teresa Sáez la noche del 10 de junio de 2003; el día de la deserción.
Ahora, los círculos fiscales comentan su sorpresa porque la última operación de Esperanza Aguirre esté estrechamente ligada con la que le dio el Gobierno.
