muestra es una obra en la que se trasciende el concepto de personaje y en la que se mezclan los géneros. La obra de Santiago Martín Bermúdez cuenta cómo la mujer se ha liberado mental y sexualmente y a su alrededor rondan los hombres. El hombre es a veces esclavo, en ocasiones esclavizador, o acaso objeto de placer, y también pesadilla. Ella es ágil, hermosa, inteligente, y su ética es variable, como la de la mujer considerada actual.
"No trato tanto de la mujer existente como del modelo que se le propone a la mujer de nuestro tiempo, un modelo que la hace supuestamente más lista, que tenga más capacidad para mandar y para ser más fuerte. Es un modelo creado y explotado por los medios de comunicación, destinado a fomentar el narcisismo femenino", cuenta el autor, responsable de títulos como Carmencita revisited,Nosotros que nos quisimos tanto,Penas de amor prohibido, No faltéis esta noche,La más fingida ocasión o Quijotes encontrados.
En opinión del dramaturgo, hace 30 años había consultorios femeninos en los que "si una mujer pedía ayuda porque estaba enamorada de un casado se la denigraba"; ahora, las revistas femeninas "ofrecen a las mujeres reportajes con cincuenta ideas para ponerle los cuernos a su marido sin que se entere, le están haciendo creer que puede hacer lo que quiera sin consecuencia, fomentan su narcisismo, hacen que crea que puede ser el modelo de mujer presente en esta obra: la cazadora", explicó.
Un triángulo lleno de tensión
Uno de los protagonistas de la obra, siempre con careta, es el arquitecto, el policía, el locutor, el notario, el redactor, el joven periodista, el diseñador, el perro, lo establecido, es decir, el orden. El otro, también con careta, es el moro, el turco, el latino, el eslavo, el filipino, el contador de cuentos, el joven persa, el mulato, por lo tanto el exterior, y el placer, el desorden, lo esclavo. Por su parte, la mujer que aparece en Elogio de la cazadora es una persona liberada sexualmente y sin conceptos éticos, sólo placer. Nunca se sabe por dónde explotará la tensión en este triángulo, en el que se trasciende el concepto de personaje y cuya puesta en escena tiene que resultar divertida y a veces desternillante. .
En opinión del autor, "Jane Fonda y Carla Bruni son los modelos femeninos que se les proponen a las mujeres contemporáneas, dos señoras estupendas y guapísimas que, además, hacen bien su trabajo. Se le ofrece ese modelo a la mujer, pero no todo el mundo puede ser Carla Bruni", advierte.
Preguntado sobre qué actriz querría que hiciera el papel principal, en el caso de que la obra se llevara a escena, Martín Bermúdez asegura que "en el teatro español hay muchas actrices buenísimas. Incluso diría que el nivel de las actrices es superior al de los actores. Me encantaría que lo interpretara Vicki Peña o Carmen del Valle", afirmó. "Hay un par de actrices españolas que también me gustaría mucho que pudiera hacer el papel, pero prefiero no mencionarlas porque ahora mismo son demasiado famosas", desveló.
Santiago Martín Bermúdez (Madrid, 1947) es uno de los autores dramáticos más importantes del panorama actual. Premio Nacional de Literatura dramática, además de obras como Dalila y los Virtuosos, Lunas,Tiresias aunque ciego,El vals de los condenados o Garcilaso: coloquio y silencio, ha publicado los libros de relatos Aquellas noches perdidas y Es también autor de la obra Alrededor de dos nacionalismos centroeuropeos: checos, húngaros y otras inspiraciones. El autor madrileño es uno de los responsables del nacimiento de la revista de música clásica Scherzo y de la revista teatral Las Puertas del Drama.
