Elena Anaya encaja tan bien en el papel de Alba, una desenfadada ingeniera española, que fue Medem quien la llamó para decirle que había escrito un papel pensado para ella.
Fue así como esta actriz, que a lo largo de su carrera ha compaginado con acierto las producciones españolas con proyectos tan internacionales como el de Van Helsing, entró de lleno en un proyecto "arriesgado, generoso y personal".
Y es que, según explica una de las protagonistas de Sólo quiero caminar, "Julio no quería hacer un 'remake', se ha inspirado en la película En la cama, pero la historia de Room in Rome ha evolucionado tanto y lleva tan marcado el sello de Julio que a veces nos olvidamos de que es un encargo".
Una historia "preciosa, con mucho amor"
Anaya se enfrentará al personaje de Alba, una ingeniera "lesbiana, simpática, ocurrente y divertida" que está en Roma para presentar un proyecto de trabajo. Allí encontrará a Natasha, y surgirá el flechazo sin que ambas puedan evitarlo.
Para la intérprete, Room in Rome condensará "todo el universo de Medem", porque la historia "va más allá de lo físico", ya que las dos protagonistas se darán cuenta de que se complementan, a pesar de que cada una tiene su vida en su país, y sentirán "toda la fuerza de una atracción que les hará caer en picado".
"Nos estamos metiendo en los personajes, pero lo que puedo decir es que es una historia preciosa, con mucho amor y con unas protagonistas muy difíciles que huyen de una realidad tremenda", avanza la actriz, quien confiesa que este papel es, sin duda, "el más bonito pero también el más difícil" que ha interpretado nunca.
La película es todo un reto para Elena Anaya, una actriz que ha recibido muy buenas críticas por sus interpretaciones en cintas como Alatriste, Miguel y William y, sobre todo, por su arriesgado papel en Lucía y el sexo, gracias al cual fue nominada a un Goya a la mejor actriz secundaria. Ella confiesa que lo que más le importa es que "en todos estos años de carrera" ha podido elegir los proyectos con "pureza", pensando que iba a encajar en ellos y tomándolos como retos.
"Me enfrento a este personaje con miedo y lo preparo como si fuera mi primer papel, porque todos los días sigo aprendiendo algo nuevo", explica Anaya, quien pretende "ser fiel al director, sobre todo en este caso, porque es un proyecto muy personal".
