En un artículo publicado en su página personal de internet, Duran admite que no forma parte de "la cultura de los toros", "no he visto nunca una corrida y tampoco he estado nunca en un plaza de toros, salvo para hacer un mitin político, señala, pero dice ser consciente de que "parte" de la sociedad catalana sí.
"Cuando escucho a los protaurinos, llego a pensar que, aparte de la tradición, la fiesta tiene un parte de belleza y de expresión cultural. Pero cuando escucho a los antitaurinos que hablan de maltrato del animal, les doy la razón", asevera.
Duran defiende que las opiniones de ambas partes son "respetables", pero aclara a aquellos que aprovechan "todo" para denostar "la clase política catalana" que el debate taurino que se celebra en el Parlamento autonómico es consecuencia de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), esto es, no parte de los políticos.
Y de lo que se trata ahora, agrega el secretario general de CiU, es de decidir "si hay que proteger a los animales o si se debe continuar con la fiesta hasta que muera ella misma por falta de demanda".
Daño "inadmisible"
El catedrático Francisco Javier de Lucas ha asegurado este jueves que el daño que se causa a los toros bravos en las corridas "es inadmisible" desde un punto de vista de jerarquía jurídica.
De Lucas, que ha comparecido ante la comisión de Medio Ambiente del Parlament de Cataluña, ha manifestado que la ley autonómica de protección de defensa de los animales no puede mantener la actual excepción que posibilita las corridas por el daño "injustificable" que padecen los toros durante la lidia.
"No dudo que pueda resultar bello para algunos, pero no es asumible", ha afirmado el catedrático, que considera que un espectáculo que "extrae su belleza de un elemento de tortura" no puede fomentar una sociedad menos cruel.
De Lucas ha señalado que el debate no debe centrarse en si se deben prohibir o no las corridas, "sino cuánto tiempo retrasaremos una decisión que es la única razonable" porque "no causar daño es una necesidad básica, pero el poder acudir a un espectáculo que a uno le gusta no lo es".
Por su parte, el filósofo y catedrático de la Universidad de Barcelona Norberto Bilbeny ha manifestado que las emociones de los taurinos aunque puedan ser comprensibles "no valen tanto como la dignidad de la vida" y ha remarcado que no todas las emociones pueden tener "amparo legal", sobre todo si éstas son "incompatibles con la moral" como, a su juicio, ocurre con las corridas.
"Una mentira nunca vive hasta hacerse vieja"
El vicepresidente de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia, José Enrique Zaldívar, ha descrito de forma pormenorizada los daños que las distintas artes de la lidia provocan en un toro bravo, y ha puesto como ejemplo que una res de 500 kilos puede llegar a perder de 3 a 7 litros de sangre con los puyazos, o como el estoque provoca que el animal se ahogue en su propia sangre que acaba vomitando: "el toro siempre muere por asfixia".
Zaldívar, que ha tenido que aclarar su conocimiento de la agonía del toro a pesar de no ser veterinario bovino, ha apuntado que no es cierto que la puntilla provoque la muerte inmediata del toro, y ha recordado que esta herramienta está prohibida en los mataderos europeos por su crueldad.
Además, este veterinario, que ha ilustrado su comparecencia con unas imágenes de las suertes de la lidia, ha informado de que el análisis de 32 parámetros sanguíneos de toros que habían sido lidiados mostraban alteraciones patológicas hepáticas, renales y hormonales, que le provocan una agonía lenta de acidosis metabólica.
Zaldívar ha recalcado que aunque las endorfinas que segregan los toros pueden resultar analgésicas "no tienen poderes mágicos y mucho menos pueden equipar el dolor al placer", y ante este tipo de argumentos utilizados por los defensores de las corridas, el veterinario ha finalizado su intervención afirmando que "una mentira nunca vive hasta hacerse vieja".
