En la sentencia del tribunal de Xinjiang se señala que los condenados perpetraron el ataque contra el puesto aduanero con explosivos de fabricación casera para sabotear los Juegos Olímpicos de Pekín, que comenzaban cuatro días después.
Según las informaciones aparecidas en aquel momento, los dos hombres arrollaron con un camión que conducían a un grupo de policías que hacía ejercicio matutino en la ciudad de Kashgar, al oeste de la región habitada por la etnia musulmana uigur y cerca de la frontera con Pakistán y Afganistán.
Después de estrellar el vehículo contra una alambrada metálica, bajaron del camión armados con cuchillos y comenzaron a lanzar explosivos contra los barracones donde estaban los policías.
Catorce agentes murieron en el acto y otros dos cuando eran trasladados al hospital.
Aunque China acusó a los grupos independentistas uigures del atentado, los uigures en el exilio condenaron el ataque, que continúa sin ser reivindicado por ningún grupo terrorista.
