La portavoz de la ONU, Michele Montás, expresó la "enorme preocupación" del secretario general de la institución por la violencia que ha sacudido la región sureña del país africano.
"El secretario general ha ordenado a la misión de la ONU en Sudán que proporcione toda asistencia posible a los afectados por este acto atroz y colabore con las autoridades locales para restaurar la paz", afirmó.
Montás señaló que Ban insta al Gobierno del sur de Sudán a que procese a los responsables del ataque y adopte las medidas necesarias para proteger a la población civil.
El ataque a la villa de Mareng fue perpetrado por jóvenes armados de la tribu Murly en venganza por una acción anterior de la tribu Nuer, a la que acusaron de haber robado unas vacas, dijo el diputado de esa región Husein Marniut en declaraciones radiofónicas recogidas en Jartum.
Las fuentes dijeron que entre los muertos hay 100 mujeres y niños, además de 60 hombres y 11 militares del Ejército Popular para la Liberación de Sudán (SPLA).
El sur de Sudán es una región autónoma administrada por el SPLA desde los acuerdos de paz firmados el 9 de enero de 2005.
Entre los heridos hay tres soldados del SPLA, que están siendo atendidos en hospitales de la vecina población de Akobo.
El legislador agregó que muchos habitantes de la comarca han huido de sus comunidades de origen.
