Ezenarro nació hace 37 años en Getaria, un pueblo de la costa guipuzcoana en cuyo Ayuntamiento se inició como política en 2003 y donde volvió a renovar su acta de concejala cuatro años después.
En 2005 protagonizó otro estreno, el de Aralar como nueva fuerza del Parlamento Vasco, al lograr el primer y único escaño de este partido, que las encuestas no daban por seguro y que celebró con evidente satisfacción.
La marcha a la cámara de Vitoria le llevó a dejar su puesto en las Juntas Generales de Guipúzcoa, y como concejala y parlamentaria puso su empeño en aclarar los entresijos de la construcción del museo Balenciaga de Getaria, un caso que le debe a ella en gran medida el haber destapado las irregularidades que ahora investigan los tribunales.
Uno de sus colaboradores más cercanos la define como una persona "muy trabajadora, muy muy activa y con mucho remango", lo que le ha permitido desarrollar una "intensa" labor parlamentaria.
Ezenarro, licenciada en Periodismo y Sociología, pasó por algunos medios de comunicación antes de su entrada en política y fue directora de la revista que publicaba el movimiento Elkarri, de cuyo taller nacional también formó parte.
Es madre de tres hijos, a los que dedica todo su tiempo libre, que no ha sido mucho en esta larga precampaña, aunque sí ha logrado descansar algún domingo.
Sus ocupaciones no le dejan demasiados huecos para correr y pasear por el monte, dos de sus aficiones.
Le gusta leer, principalmente literatura en euskera, y entre sus autores favoritos figura el donostiarra Iban Zaldua. Y también la música, sobre todo los cantautores, especialmente Mikel Laboa, recientemente fallecido, y el cubano Silvio Rodríguez.
La lucha contra ETA
La candidata vasca admite que le ilusionó Euskal Herritarrok, la organización que sustituyó a Herri Batasuna, así como la preparación del Pacto de Lizarra en 1998. La ruptura de la tregua en diciembre de 1999, tras catorce meses de inactividad de ETA, supuso una decepción para Ezenarro, que comenzó a sentir la necesidad de implicarse en la vida política y, en consecuencia, de sacrificarse para impulsar la creación de un partido político propio desde el que trabajar cómodamente.
Ezenarro considera que Aralar era y es "la opción necesaria" en la izquierda abertazale para no priorizar el debate sobre el conflicto vasco y las aspiraciones soberanistas sobre el impulso de las políticas progresistas.
