Caspar David Friedrich, la naturaleza como manera de entender el arte
Una exposición redescubre la faceta menos conocida del pintor, la de dibujante
Máximo exponente del romanticismo alemán, admirado por sus imponentes paisajes, el pintor Caspar David Friedrich (1774-1840) regresa a Madrid tras la retrospectiva que El Prado le dedicó en 1992, esta vez de la mano de la Fundación Juan March, que para su muestra profundiza en la faceta menos conocida del alemán, la de dibujante. Desde el 16 de octubre hasta el 10 de enero del 2010, “El arte de dibujar” recorre, a través de 69 dibujos sobre papel en técnicas como lápiz, 'gouaches' y acuarelas, piezas únicas que, en la mayoría de casos, se exponen por vez primera al público.
ESTHER GINÉS
La reformada Fundación Juan March (http://www.march.es/) acoge desde el 16 de octubre hasta el 10 de enero del 2010 una exposición sobre los dibujos del artista alemán Caspar David Friedrich, conocido por sus imponentes paisajes románticos, dominados por altos cielos, acantilados y brumas al amanecer.
"El arte de dibujar" (http://www.march.es/arte/madrid/temporal/temporal.asp), compuesta por 69 dibujos sobre papel en técnicas como lápiz, 'gouaches' y acuarelas, pretende arrojar luz sobre la faceta menos conocida del pintor, considerado un icono del romanticismo alemán. Lejos de ser una monográfica más, la muestra pretende ofrecer una nueva lectura sobre su interesante obra pictórica, marcada por su interés por la naturaleza.
"Los dibujos de Caspar David Friedrich, realizados en cuadernos o en hojas sueltas, a lápiz o a pluma, son piezas únicas, una delicia en un material extremadamente frágil", afirmó la experta Christina Grummt a ESTRELLA DIGITAL, durante su reciente visita a Madrid para inaugurar la exposición. Grummt y la Fundación Juan March han colaborado estrechamente durante los últimos años para ofrecer un completo análisis de la singularidad de este artista, redescubierto a comienzos del siglo XX.
Sus imponentes paisajes románticos están dominados por altos cielos, acantilados y brumas
A través de un detallado recorrido por los más de 60 dibujos, el visitante atrapa la esencia de la mirada del pintor alemán y pronto comprende que la naturaleza de sus dibujos no era ‘preparatoria’, ya que no todos se pintaban con el objetivo de acabar en un cuadro. Por el contrario, los dibujos de Friedrich surgieron en la mayoría de ocasiones gracias al puro interés del pintor por la belleza intrínseca de cada objeto dibujado, que era estudiado con verdadera pasión y reproducido con precisión.
La arquitectura, uno de los temas más tratados en la pintura de Friedrich
“Para el pintor, cada árbol es un individuo, y cualquiera de ellos se puede identificar en su obra. No sólo lo dibujaba, sino que quería recoger lo singular de ese árbol”, comenta Grummt.
Observando los dibujos, más de un visitante puede pensar que Friedrich se dedicaba a ellos con tanto cuidado e interés como si supiera que, siglos después, su faceta de dibujante saldría a la luz y sería tan valorada como la de pintor.
Ignorado hasta el siglo XX
Hasta comienzos del siglo XX, el pintor alemán Caspar David Friedrich (1774-1840) era un artista olvidado. El historiador de arte noruego Andreas Aubert descubrió su obra de manera casual mientras estudiaba la pintura de un compatriota. A pesar de que estaba seguro de haber encontrado el trabajo de un gran artista, Friedrich siguió en la sombra.
Es cierto que gracias al esfuerzo de Aubert se llegaron a publicar noticias sobre su arte, pero no fue hasta los años setenta, más de seis décadas después del descubrimiento del experto noruego, cuando la figura del alemán se hizo popular.
Hamburgo y Dresde acogieron en 1974 las primeras y principales retrospectivas de su obra, que el público recibió con calidez. Olvidado desde hacía demasiado tiempo, Friedrich empezó a ser considerado uno de los pintores más significativos del Romanticismo.
Hoy nadie pone en duda su talento como pintor, pero su faceta de dibujante no es conocida
Hoy en día, nadie cuestiona su maestría y sus impresionantes paisajes han sido objeto de numerosas exposiciones. Sin embargo, los expertos que se han acercado a su obra lo han hecho desde el punto de vista pictórico, considerando sus casi mil dibujos como meros estudios previos a los óleos.
“Teníamos claro que la aproximación a los bocetos de Friedrich no sólo sería desde el punto de vista de la belleza, sino también de la importante función que el dibujo tuvo en su obra”, explicó a la prensa Manuel Fontán del Junco, director de exposiciones de la Juan March.
Friedrich y la naturaleza, un diálogo permanente
El dibujo es el origen primigenio de la dialéctica de Friedrich con la naturaleza. Durante toda su vida, el paisaje tuvo un gran significado para el artista, pues representó su estrecho vínculo con la naturaleza. Desde joven, el pintor alemán realizaba excursiones al aire libre en compañía de su maestro, Johann Gottfried Quistorp, profesor de la Universidad de Greifswald -la pequeña localidad portuaria en la que nació Friedrich-, cuya enseñanza resultó determinante para el desarrollo del artista.
Para el pintor alemán cada árbol era un elemento único
De esta manera, Friedrich descubrió lugares tan emblemáticos como la isla de Rügen, que luego aparecería en sus obras. La naturaleza era para él, sobre todo, creación divina, y la novedad de su pintura radica precisamente en que fue concebida esencialmente como una obra divina. Gran creyente luterano y ferviente patriota, Friedrich combinó en su pintura la pasión por la naturaleza con su profunda religiosidad.
Los dibujos de la exposición están divididos en grupos y hacen referencia a los motivos más recurrentes en su obra, que, a su vez, son los tópicos más característicos del Romanticismo: árboles, paisajes montañosos, ruinas, acantilados y arquitecturas. Friedrich, como se aprecia en la muestra, también se interesó mucho por la arquitectura, un motivo al que le dedicó muchas obras, tanto óleos como dibujos.
“Cada dibujo tiene su contexto; formaban parte de cuadernos que hemos tenido que recrear, porque el público está acostumbrado a ver los bosquejos de manera aislada”, explica Christina Grummt, quien confiesa que este trabajo de varios años le ha servido para “aclarar” el significado de muchos dibujos de su compatriota.
El grupo más numeroso de dibujos en la muestra es el de los bocetos de la naturaleza, sobre todo árboles. Lo interesante, como se pone de relieve en el vídeo con el que finaliza la exposición, es que sus dibujos pocas veces reproducen la totalidad del paisaje: este se construye a partir de fragmentos de la naturaleza.
“Hay dibujos de coleccionistas privados que apenas han sido expuestos”, cuenta Christina Grummt.
Algunos dibujos de la muestra han sido expuestos en contadas ocasiones, y otros nunca han sido vistos por el público en general, ya que pertenecen a coleccionistas privados, como Estudio de un arroyo del bosque (hacia 1810), una pintura en la que reproduce con detallado colorido el agua, las piedras y el verdor de la naturaleza. “Tenemos donaciones de museos muy importantes, pero las verdaderas joyas son los dibujos que pertenecen a personas anónimas, porque apenas han salido y es difícil que vuelvan a hacerlo”, cuenta Grummt.
Al Friedrich pintor no le interesaban los objetos pretenciosos, porque su interés radicaba en captar la belleza intrínseca de las cosas. Esto se aprecia en dibujos como Acantilado con árboles, sin duda uno de los más especiales de la muestra. En esta composición, en la que une de nuevo religión y naturaleza, el pintor observa la luz proyectada sobre una roca y descubre en ese juego de luces una cruz cristiana.
Con esta muestra, la Fundación Juan March inaugura sus nuevos espacios expositivos tras la reorganización llevada a cabo este verano, que ha hecho ganar en amplitud y polivalencia a sus salas. Con motivo de la exposición, la institución ha programado un ciclo de conciertos titulado Compositores de la naturaleza, en el que, de la mano de Schubert o Schumann, el lied se muestra en todo su esplendor. Además, entre el 3 y el 26 de noviembre tendrá lugar un Aula Abierta sobre el Romanticismo visto desde diferentes ángulos.