El 19 de diciembre de 2005, la Corporación Financiera Internacional divulgó un estudio de impacto social y ambiental del proyecto de la pastera Botnia, señalando que no se preveían efectos negativos para la Argentina, por su puesta en marcha en Río Negro, al oeste del Uruguay. La respuesta argentina tardó quince días. Y así, en enero del 2006, como primera medida de protesta, la llamada Asamblea Ambientalista de Gualeguaychú, bloqueó el puente hacia Fray Bentos, capital de la ciudad donde estaba instalándose la empresa Botnia. Esos cortes de puentes se mantienen hasta hoy.
Desde que se conoció este proyecto, tan importante para Uruguay, concretado a instancias del presidente Jorge Batlle (liberal, del Partido Colorado), y luego apoyado por el presidente que le sucedió, el izquierdista Tabaré Vázquez, los argentinos han obstaculizado en todo momento la instalación de esa pastera, han exigiendo estudios de impacto ambiental permanentemente (que se han hecho, sin que nada ocurriera) y terminaron por denunciar al Uruguay en el Tribunal de la Haya.
Finalmente, a un año de funcionamiento de la enorme pastera finlandesa, la dirección de la Dinama (Dirección Nacional del Medio Ambiente) ha presentado oficialmente una cronología de los hechos que determinaron la aprobación del proyecto de Botnia, más su implementación y su control, estableciendo que en este período esa planta ha sido permanentemente monitoreada en sus tareas, tanto en la calidad de aire y del agua del río. Este informe de la Dianama del Uruguay, establece: "Botnia es la industria ambientalmente mejor controlada en Uruguay y probablemente en la región". El mismo, fue entregado, a la comisión de seguimiento técnico de la planta, destacando su funcionamiento.
La difusión de este informe se hizo ante la presencia de los ministros uruguayos de Vivienda y de Industrias, y del alcalde de Río Negro, con presencia de la prensa de ambos países y, más concretamente, de Gualeguaychú, zona ésta que lleva adelante los cortes de puntes y rutas, sin que el presidente Kirchner, antes, ni la presidenta Cristina Fernández, hasta ahora, impidieran la libre circulación.
Cabe mencionar que estos estudios oficiales fueron refrendados por diversas auditorías ambientales internacionales, como la canadiense “Ecometrix”, y que ellos, además, establecen: "la presencia de Botnia demuestra que Uruguay está capacitado para recibir y alojar a emprendimientos industriales del tipo que sea, independientemente de su porte".
La planta está funcionando con normalidad y exporta cuanto produce. La celulosa uruguaya ha sido aceptada en los mercados de China y Europa. Atendiendo las difíciles condiciones de la economía mundia, en este primer año de trabajo Botnia ha observado una cuidadosa atención de producción y costes.
El ministro de Vivienda del Uruguay anunció que se realizan trabajos en el traslado de los afluentes de Fray Bentos para su tratamiento en la planta de Botnia. Esta obra se ejecutará en su totalidad, en el término de un año, y demandará una inversión de US$ 1,6 millones, la que será asumida (en partes iguales) por la estatal OSE y Botnia.
Por último, cabe señalar que la Cancillería del Uruguay se encuentra trabajando en la fase final de su presentación ante la Corte Internacional de la Haya, que en septiembre cumplirá las audiencias orales por el juicio iniciado por la Argentina, en mayo del 2006, por la supuesta violación del tratado del Estatuto del río Uruguay, pidiendo, entonces, la suspensión de las obras de la empresa Botnia, lo que oportunamente fuera denegado.
Esta tensa relación con la Argentina, principalmente entre los presidente Kirchner y Vázquez, ha tenido diversos hitos. El más importante, contó con la valiosa tarea del rey don Juan Carlos, como "facilitador" entre ambos países, hecho que permitió un diálogo más cercano y fluído.
Acaso este informe oficial sobre el primer año de trabajo de Botnia, tan satisfactorio, ayude a mejorar las relaciones entre los dos países, tienda a ir, años después, desflecando los piquetes ambientalistas que cortan el puente al Uruguay (perjudicándo el turismo), y se distienda la dura oposición argentina contra esta empresa finlandesa que, en un principio iba a instalarse de aquel lado borgeano "río de sueñera y barro", pero luego optó por el Uruguay. Peroaquí nunca se base. Veremos.

