1) En Uruguay, tras su victoria el 29 de noviembre, el futuro presidente, José Mujica, quien asumirá el 1 de marzo, está en contacto con los partidos de la oposición, el conservador Partido Nacional, el socialdemócrata Colorado y el Partido Independiente, a los que ha ofrecido integrar organismos del Estado y los Entes autónomos, de acuerdo a lo que establece la ley, donde en minoría pueden ejercer su labor de oposición como corresponde. Ello no había ocurrido con el Gobierno de Tabaré Vázquez, el que toca a su fin; durante estos cinco años la oposición no integró ningún organismo estatal. El veterano líder guerrillero ha acordado, asimismo, la integración de comisiones de análisis de temas comunes (enseñanza, comercio exterior) con especialistas de los diversos sectores. Paralelamente, el ancien guerrillero tupamaro ha designado su Gabinete ministerial, para el cual se reservó los ministerios de Interior, Defensa Nacional, Relaciones Exteriores, Educación y Cultura y Ganadería (designó un técnico independiente), entregándole -como había dicho- Economía a la agrupación de su vicepresidente, Astori, quien designó al nuevo ministro del ramo, y las restantes carteras a otros sectores de esa coalición de izquierdas llamada Frente Amplio, atendiendo a los votos de cada cual. Paralelamente, la coalición de izquierdas y los partidos tradicionales tienen en la mira las elecciones de alcaldes en los diecinueve departamentos del Uruguay, en junio del año entrante. Con menos prisa, pero sin pausas, trabajan en ello y se sabe que la coalición de izquierdas Frente Amplio (que hace veinte años gobierna Montevideo) postulará dos candidatos por la alcaldía, en tanto los dos partidos tradicionales aún no han decidido sobre el asunto. Tabaré Vázquez, quien no quiso ser postulado a una reelección, detalle que ha merecido reconocimiento especial, cuando en este continente todos quieren perpetuarse en el poder, se retira con una alta consideración pública y nadie descarta su retorno dentro de cinco años. Finalmente, desde hoy todo es más distendido pues se acercan las tradicionales fiestas de Navidad y año nuevo y el mes de enero es el de las vacaciones del verano en esta zona del mapa. Todo es, ahora, más distendido.
2) Del otro lado del "río de sueñera y barro" de Borges, la presidenta Cristina Kirchner ha perdido las mayorías en ambas Cámaras (su esposo es ahora diputado nacional) y comienza a sentir los efectos del "viento en contra". El campo ha hecho sentir su voz de apoyo en el nuevo Parlamento, se comienzan a discutir temas como el de la ley de prensa, que seguramente será revisada, los aportes del campo y, por cierto, los superpoderes de la señora presidenta. Pero, al igual que en el Uruguay, estos días de festividad, más enero con su cadena de playas (Mar del Plata como centro de la costa argentina, y en Uruguay, Punta del Este) habrá de distender tensiones por unos días.
3) Pero donde no habrá tregua será en Chile, porque el 17 de enero se enfrentan en segunda vuelta los candidatos presidenciales: el derechista Sebastián Piñera y el socialdemócrata Eduardo Frei, por la oficialista Concertación, coalición que lleva veinte años en el poder. Piñera obtuvo el 44% de los sufragios y su seguidor el 30%. Sondeos de este fin de semana muestran a Piñera en primer lugar con un 48% de encuestados decididos a votarle. El tercero en esta contienda, Enríquez-Ominami, ha dejado en libertad a sus seguidores, una medida que, si a alguien favorece, es a Piñera, quien con un tercio de esas adhesiones se alzará triunfante. Un apunte más: llama la atención, y acaso es un detalle a tener en cuenta mirando más lejos, la semejanza de los discursos del triunfante chileno Piñera y del perdidoso ex presidente uruguayo Lacalle, ambos propiciando sociedades abiertas, el fin de las estatizaciones, Estados redimensionados y dedicados con excelencia a sus tareas esenciales, y, en fin, hasta el mismo acento en la seguridad pública (cada día nuestras calles son más violentas y peligrosas). Chile lleva quince o veinte años de ventaja a los demás países de Sudamérica, y por ello triunfa allí, ahora, un enfoque político que en otros lados pierde ante el discurso populista. Pero, además de Piñera, ha comenzado a soplar un nuevo viento en la Argentina, mientras en el Brasil la heredera de Lula marcha rezagada camino de las venideras elecciones allí. Así estamos este fin de año, en el Cono Sur, donde vamos aprendiendo que hay que tener cuidado con lo que se sueña porque puede terminar consiguiéndose.

