La Comisión Europea ha comenzado un proceso de reforma de la Política Pesquera Común (PPC) que previsiblemente terminará con la adaptación de un nuevo reglamento dentro de tres años. El pistoletazo de salida se ha dado en forma de Libro Verde sobre el futuro de esta importante política que desde hoy mismo han debaten los ministros del ramo reunidos en Luxemburgo.
El texto analiza las deficiencias de la situación actual y pone en marcha una amplia consulta sobre cómo solucionarlas que finalizará el próximo 31 de diciembre. Momento en el cual la Comisión comenzará a trabajar en el resumen de los resultados obtenidos para presentarlos en el primer semestre del 2010. Después, volverán a consultarse los interesados, y el Ejecutivo comunitario elaborará un informe de evaluación de impacto, para finalmente presentar la propuesta de nuevo reglamento de base que será evaluado por el Parlamento Europeo y el Consejo a principios del 2011.
La Comisión no tenía obligación jurídica de revisar completamente la PPC, pero el acuciante problema del agotamiento de las poblaciones europeas de peces ha motivado el inicio de esta reforma total que en palabras del Comisario de Pesca y Asuntos Marítimos, Joe Borg, "no va a dejarse piedra por mover, pues es hora de crear un sistema moderno, simple y sostenible para gestionar las pesquerías en la UE, que pueda durar hasta bien entrado el siglo XXI".
En Europa el 88 por ciento de las poblaciones de peces sufre pesca excesiva, mientras que la media mundial está en el 25, pero además, el 30 por ciento supera los límites biológicos seguros, es decir, que no tienen posibilidades de recuperación. Así pues, si no se interviene a tiempo, se calcula que el colapso de la totalidad de las especies que se pescan llegara hacia el año 2048.
En ese sentido, uno de los objetivos claros planteados por la Comisión Europea es la reducción del exceso de capacidad de flota, que desde el punto de vista económico es del todo ineficiente, pues no sólo agota los caladeros, sino que tiende a disminuir los beneficios del sector. Para ello, en vista de que la reforma del 2002 sólo ha conseguido una reducción del 2 por ciento anual, se apuntan nuevas posibles soluciones como la supresión de las ayudas pesqueras "permanentes", manteniendo los subsidios para paliar el desguace y el impacto social de la reestructuración de flotas. Además, la idea es crear dos sistemas de gestión de pesca diferentes, uno para los navíos pequeños costeros y otro para los grandes.
Otros problemas calificados como deficiencias estructurales en el Libro Verde son la falta de objetivos políticos precisos y de voluntad política en el cumplimiento de la reducción del esfuerzo pesquero, la existencia de un sistema de toma de decisiones demasiado centralizado y una regulación que no responsabiliza lo suficiente al sector.
Coincidiendo con la presentación del Libro Verde sobre el futuro de la pesca, el Parlamento Europeo aprobó un informe sobre el reglamento que garantiza el cumplimiento de la PPC. En el texto parlamentario se respalda la propuesta por la Comisión de imponer fuertes sanciones administrativas (entre los 5.000 y los 300.000 euros) para aquellas infracciones de las normas, pero además, se añade que esas sanciones conllevarán la imposición de "puntos de penalización" a los buques, o a sus capitanes, que podrán impedir la consecución de subsidios e incluso la retirada de la licencia de pesca para los más reticentes.

