Desde el 2007 al 2009 (1.IV), EEUU ha comprometido en sus programas anticrisis 3,5 billones de dólares, sumando el Plan de Recuperación, los préstamos para las empresas del motor y sus proveedores, y el plan para estabilizar el sector financiero. Con previsiones de una aportación de la iniciativa privada, todavía sin cuantificar; y el proyecto a concretar de la Reserva Federal para respaldar el crédito al consumo.
Si a estos grandes programas de la Administración Obama se añaden los demás promovidos por agencias gubernamentales, y por la Reserva Federal para mayor liquidez en el mercado del crédito, la factura total de las operaciones anticrisis de EEUU se elevaría a 12,8 billones de dólares (muy poco menos que todo el PIB en el 2008), según información recopilada por Expansión y Bloomberg. Aunque el Gobierno no comparte esa cifra, por entender que todavía es pronto para conocer el coste real de varios programas; sosteniendo además que las agencias y la Fed son entidades independientes del Ejecutivo.
En cualquier caso, la consecuencia más inmediata de todos esos programas, es un déficit presupuestario pavoroso y un crecimiento de la deuda pública que se han disparado a cotas desconocidas hasta ahora.
Sin embargo, con tan grandes sumas para luchar contra el ciclo, la solución no está garantizada. Los expertos tienen dudas sobre la eficacia de todo el entramado de apoyos, con dictámenes del siguiente tenor: "El Gobierno está asumiendo los riesgos del sector privado. Estamos así en un territorio por descubrir y la exposición potencial del Departamento del Tesoro es tan grande que, como mínimo, debe asustarnos. Esperemos que los planes funcionen, pero nadie puede decir que se logrará el objetivo"; palabras de Harold Petersen, profesor del Boston College.
Otros economistas advierten de que las previsiones del Gobierno en términos de deuda y déficit son muy optimistas. Así lo cree Ralph Reiland, profesor de la Robert Morris University, quien lamenta que "Obama gaste tanto dinero, varias decenas de miles de dólares por familia, un dinero que EEUU no tiene y que debe pedirse prestado a China y a otros inversores internacionales. Estamos caminando sobre un hielo muy fino".
Adicionalmente, los fondos destinados a estabilizar la banca, continúan levantando incertidumbre. Dirección en la cual Jeffrey Sachs, profesor de la Universidad de Columbia, opina que la iniciativa puede animar a los bancos a desprenderse de sus activos de baja calidad, "si logran un precio suficientemente atractivo por estos valores. Pero eso sólo se conseguirá si los contribuyentes pierden mucho dinero invertido por el Gobierno" .
Y con sumas tan astronómicas, ¿cuál es el panorama actual? Obviamente, tras muchos meses de lúgubres perspectivas, se desean buenas noticias. Y en ese sentido, en Atlanta, en la Universidad Morehouse, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, anunció hace días signos provisionales de que el agudo declive en la actividad económica podría estar frenándose; basando sus observaciones en la reanimación de la venta de viviendas nuevas, otras construcciones, y compra de vehículos.
Casi simultáneamente, en la Universidad de Georgetown, en Washington, el presidente Obama, también se sintió optimista. "No hay duda de que estos momentos son aún duros, de que todavía no estamos a salvo. Pero, por primera vez, estamos empezando a ver una tenue luz de esperanza", dijo el presidente ante un abarrotado salón de actos de esa Universidad de los Jesuitas. Y aprovechó su discurso para atacar, sin mencionar su nombre, a Krugman, por sus críticas de que la Administración cede al fundamentalismo del libre mercado al no nacionalizar los grandes bancos. Una postura, según Obama, que "no tiene nada que ver con la ideología, sino más bien con el hecho de que una nacionalización preventiva habría costado más dinero, ya que habría minado la confianza" .
En contraste con los optimismos indicados de Bernanke y la gran esperanza afroamericana, lo cierto es que el grupo patrimonial General Growth Properties presentó en esas fechas la solicitud ante un tribunal de Nueva York para acogerse a la protección que otorga la ley de EEUU -el llamado capítulo 11- a las empresas en bancarrota, al no llegar a un acuerdo con sus acreedores para reestructurar su astronómica deuda de 27.000 millones de dólares. Por otra parte, Google informó de estar facturando por primera vez en su historia, menos que respecto al trimestre anterior .
En el mismo momento, el FMI vaticinó una recesión inusualmente larga y una recuperación lenta. Así se reflejó en el informe World Economic Outlook: "El mundo ha caído en una grave recesión que presenta preocupantes paralelismos con la Gran Depresión sufrida en los años treinta" .
Finalmente, cabe poner en duda muchas de las pretendidas mejoras en la banca de EEUU. En esa dirección, Georges Soros estima que la economía de EEUU sufrirá una recesión duradera y no se recuperará este año (2009), pues el sistema bancario estadounidense es en su conjunto "básicamente insolvente". En una entrevista concedida a Reuters, el gran inversor afirmó que, aunque la nacionalización de entidades está fuera del análisis, las pruebas de tensión llevadas a cabo por el Tesoro de EEUU deberían servir de precursoras de más fuertes recapitalizaciones. Asimismo, advirtió del riesgo de que el relajamiento de la doctrina contable de valoración de activos puede prolongar la vida de las "entidades zombies" Por lo demás, los argumentos en esa misma dirección se hicieron frecuentes entre los economistas más destacados .
En definitiva, y como saben los lectores de ESTRELLA DIGITAL, "no es oro todo lo que reluce". Algo, que también puede aplicarse, al omniadmirado y omniadmirable Obama. Seguiremos informando desde nuestro observatorio.
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Gemma Martínez "Obama se gasta el PIB contra la crisis", Expansión, 9.IV.09
Pablo Pardo, "Obama y Bernanke vislumbran signos de mejoría en la economía estadounidense", El Mundo, 15.IV.09.
Ricard González, "Otra quiebra gigantesca frena el optimismo en EEUU", El Mundo, 17.IV.09.
Pedro Rodríguez, "El FMI prevé una recesión inusualmente larga y una recuperación bastante lenta", ABC, 17.IV.09.
7.IV.09
Entre esas críticas "Dr. Githner's bank rehab", The Economist, 28.III.09; James C. Cooper, "The Danger at the end of the tunnel", Businessweek, 6.IV.09.; John Gapper, "Don't set Goldman free, Mr. Geithner", Financial Times, 16.IV.09; Krishna Guha, "Steeled for stress", Financial Times, 20.IV.09.

