Tras el letargo sufrido por la Unión Europea desde que los referendos de Francia y Holanda echaran por tierra la famosa Constitución Europea, parecía casi imposible su despertar. Sin embargo ahora estamos viviendo un momento verdaderamente efervescente en el que cada día las noticias se suceden en lo que a todas luces son importantes cambios que determinarán la Unión del futuro.
Esta semana, el Tribunal Constitucional de la República Checa retrasaba hasta el próximo martes 3 de noviembre su decisión de admitir a trámite el recurso contra el Tratado de Lisboa interpuesto por un grupo de senadores. Pero todo parece indicar que el presidente checo, Vaclav Klaus, ratificará el controvertido tratado después de que el Consejo Europeo, que se celebra hoy y mañana, acuerde una fórmula que permita a Chequia, y tal vez a Eslovenia, reafirmar la no aplicación de la Carta de Derechos Fundamentales si contraviene a su derecho interno, posibilidad que ya tienen Reino Unido y Polonia por el Protocolo nº 30 del Tratado de Funcionamiento de la UE. De esta forma quedaría bien claro que los alemanes que fueron expulsados de la antigua Checoslovaquia en 1945 no pueden acogerse a la citada Carta para exigir posibles compensaciones.
Por otra parte, los ministros de Exteriores daban luz verde el pasado lunes al Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), un organismo autónomo, con un presupuesto independiente del comunitario de 50.000 millones de euros hasta el 2013 y unos 7.000 funcionarios procedentes de la Comisión, de la Secretaría General del Consejo y de los Estados miembros.
La organización y el funcionamiento del SEAE deberá ser todavía concretada por el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, que transcurrido un mes desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, presentará un modelo a aprobar por el Consejo y el Parlamento Europeos. Después, está previsto un primer informe de cómo funciona el nuevo organismo en el 2012 y su primera evaluación en el 2014.
Este nuevo servicio diplomático comunitario se espera que esté perfilado para el Consejo Europeo de abril del 2010, evitando así que ya estén en el poder los conservadores británicos, partidarios de que éste tenga unas competencias limitadas. Además, promete dar mucho de sí al contar con diplomáticos de cada uno de los países europeos con mayor influencia en cada una de las áreas geográficas, es decir, franceses en el norte de África y Oriente Próximo, alemanes en la Europa del Este, españoles en Iberoamérica, etc.
En otro orden de cosas, el Consejo Europeo de esta semana está tratando un tema, que si bien ha pasado inadvertido en la mayoría de medios de comunicación, pudiera desempeñar un papel relevante en el futuro de la UE. Se trata del punto IV del programa que está discutiéndose en estos momentos, esto es, "las macroestrategias regionales" que van a comenzar por el área que rodea el mar Báltico. Esta primera estrategia no cuenta con presupuesto adicional al de los proyectos que ya existen en los ocho Estados de la zona, pero de cara al futuro, si se consiguen los objetivos previstos, quizá pudiera influir de forma decisiva en la futura política de cohesión de la Unión: ¡ahí es nada!
Además, tal y como veíamos la pasada semana en esta misma Euroventana, el Consejo Europeo va a tomar "las decisiones pertinentes, incluidos todos los aspectos de la financiación, necesarias para garantizar un resultado satisfactorio en Copenhague", según se recoge en el borrador de Conclusiones de la Presidencia.
En cuanto al mediático tema de los nombramientos de los futuros representantes de la UE, el presente Consejo Europeo, al no estar todavía ratificado el Tratado de Lisboa por Los Veintisiete, no podrá nombrarlos, y todo hace indicar que será necesario un Consejo Europeo extraordinario a mediados de noviembre para tomar las respectivas decisiones en ese sentido.
Con este balance de frenética actividad de la UE, seguiremos expectantes las nuevas, que no pueden ser más que buenas, después del letargo padecido.

