El Fondo de Reserva de las Pensiones va a experimentar, como el conjunto de la economía y como no podía ser de otra forma, los avatares adversos de la crisis económica. Esto significa que sus dorados y brillantes años de crecimiento se verán truncados de forma drástica al menos durante el ejercicio en curso y posiblemente los dos próximos. Ya se están percibiendo las cifras que presagian este futuro menos favorable. Por lo pronto, las aportaciones que cada año realiza la Seguridad Social a este Fondo de Reserva son una incógnita. Este año, el Fondo debería recibir las aportaciones generadas por el superávit de la Seguridad Social durante el pasado ejercicio del 2008.
Normalmente, las aportaciones se han realizado en febrero y en junio de cada año. La aportación del mes de febrero ha quedado inédita y la de junio parece que tampoco se va a realizar. Lo que el Gobierno debería aprobar con cargo al pasado ejercicio son unos 8.000 millones de euros, a pesar de que el propio presidente del Gobierno declaró en algún momento que el superávit de la Seguridad Social había sido de 14.000 millones de euros. Esos 8.000 millones están de momento perdidos en la maraña de las estrecheces presupuestarias y parece que su ingreso en las arcas del Fondo de Reserva se va a de morar hasta los últimos meses del año en curso, con el consiguiente impacto negativo en la capacidad del Fondo de Reserva para generar desde febrero los rendimientos adecuados por sus inversiones.
Además del impacto financiero adverso para las pensiones derivado de este retraso de al menos seis meses, en algunos medios existe la sensación de que el dinero que de momento no ha ingresado en el Fondo de Reserva está siendo utilizado para engrasar la escuálida tesorería del Estado. O sea, que el dinero de las pensiones está financiando al resto del Estado para proveer a la Hacienda Pública de los menguados recursos que está contabilizando este año, no sólo por la caída del IRPF y del Impuesto de Sociedades sino por otros tributos propios de la actividad económica, que han recibido el impacto negativo de la crisis. El debate que se desarrolló este martes en el Congreso entre el secretario de Estado de la Seguridad Social y los diputados no ha arrojado luz alguna sobre estas cuestiones. Lo cierto es que el dinero existe, se sabe en qué cuantía la Seguridad Social debería haber capitalizado al Fondo de Reserva de las Pensiones. Pero aún se le espera. Cuando algunos portavoces del Gobierno dicen enfáticamente que "ni un euro del Fondo de Reserva" se utilizará para otras finalidades, posiblemente están ocultando una parte de la verdad.
El pasado año, las aportaciones aprobadas por el Gobierno (correspondientes al año 2007) marcaron un récord histórico, 9.400 millones de euros, lo que situó el total de las aportaciones fruto del superávit de la Seguridad Social entre los años 2000 y 2008 (nueve años) en 50.373 millones de euros. Estas aportaciones, con el paso del tiempo y gracias a los rendimientos de las inversiones, se han convertido ya en 57.200 millones de euros. El año 2008, por ejemplo, las inversiones rindieron unos 2.000 millones de euros.
Este año 2009, las aportaciones (que se ingresarán en 2010 en el Fondo) dependerán, como siempre, del superávit de la Seguridad Social, cuya cuantía no ha sido todavía hecha pública en estimación, aunque será muy inferior al superávit del año pasado dada la evolución de los ingresos de la Seguridad Social. Y el crecimiento del Fondo de Reserva dependerá también del rendimiento de las inversiones, que posiblemente se vea frenado porque, si bien es mayor el volumen de patrimonio invertido, también lo es el hecho de que los tipos de interés de los activos en los que invierte, en especial los de más corto plazo, han ido claramente a la baja. Por la vía de los rendimientos de la cartera, el ingreso total del Fondo de Reserva posiblemente no difiera mucho, contando con la baja de los tipos y el mayor volumen invertido, de los 2.000 millones de euros.
Cabe la posibilidad de que en el año 2009, la generación de nuevos recursos para el Fondo de Reserva sea muy escaso o incluso nula. El Gobierno tendrá que clarificar, previsiblemente antes de finales de año, no sólo el futuro del sistema de pensiones, tal y como ayer le ha urgido el Congreso, sino las cuentas del sistema.

